lunes 3 de abril del 2000

  • Un tercio de las microempresas pertenece a mujeres

  • El trabajo femenino, concentrado en actividades de bajos ingresos: Mutuac

    México DF, ABRIL 3, 2000 (Silvia Magally/CIMAC).- A pesar de que un tercio de los dueños de microempresas en nuestro país son mujeres, éstas siguen concentradas mayoritariamente en ramas y actividades de bajos ingresos.

    De acuerdo con la presidenta de Mujeres Trabajadoras Unidas AC. (Mutuac), María Elisa Villaescusa Valencia, quien dio a conocer los resultados de una encuesta que se realizó entre 40 propietarios de micronegocios en la ciudad de México, existe una amplia gama de estereotipos y valores culturales que predominan en la sociedad respecto del trabajo de las mujeres fuera del hogar, sobre todo, en los denominados oficios “masculinos”.

    Igualmente se desprende de esta investigación que prevalecen mitos que rodean a la mujeres para continuar siendo relegadas en oficios “propios de su sexo”, como son la debilidad física aunada a la falta de capacitación, que finalmente justifican la segregación ocupacional y la diferenciación salarial.

    La mayoría de las y los entrevistados sobre el trabajo extradoméstico de las mujeres, opinan que éste se realiza con el fin de ayudar a la familia y al marido. Manifiestan que ellas salen a trabajar fuera del hogar por necesidad económica si no tienen algún hombre a su lado, y si lo tienen, justifican el hecho por lo exiguo del salario de este último, persistiendo la idea de que el salario de las mujeres es complementario para la subsistencia familiar, pero muy pocos consideran el trabajo de las mujeres como una forma de desarrollo personal. Sólo un hombre, de todos los encestados, expresó que el trabajo extradoméstico de las mujeres era importante para su desarrollo personal.

    Respecto del tipo de empresas que podrían contratar a mujeres y actividades que pueden realizar ellas, la mayoría de los entrevistados dijo que los negocios que pueden requerir los servicios de las trabajadoras, son aquellas donde no se necesita de esfuerzo físico, sino más bien manual e intelectual, como la industria textil, del vestido y maquiladoras.

    El tipo de actividades que mencionan son extensiones del trabajo doméstico o consideradas típicamente femeninas, e igualmente se considera la presencia de las mujeres en las empresas, como una atractivo visual que da “presencia”.

    De acuerdo con la investigación la actividades consideradas femeninas, son entre otras relaciones públicas, secretarias, cajeras, trabajo doméstico, estilistas, decoradoras, maestras, lavanderas, planchadoras, costureras, meseras, dependientes de tiendas, maquiladoras, textil.

    Las actividades masculinas que se consideran pueden ser realizadas por mujeres son: barnizados, mecánica, acabados, detallistas, pintoras de brocha gorda, afinación de autos, supervisión de trabajos pesados, impresión, electrónica, carpintería, almacenistas, plomería, tapicería, diseño, herrería, cirujano, mensajeros y choferes.

    También se mencionan actividades masculinas que definitivamente las mujeres no estarían en capacidad de realizar como: cargadoras, albañilería y electricista, en tanto que en las actividades políticas y de dirección masculina que pueden realizar las mujeres figura: diputadas, gobernadoras, presidenta de la república y gerentes de empresas.

    La debilidad física en el grupo de entrevistados, fue el principal argumento que permeó su percepción acerca del trabajo extradoméstico de las mujeres, lo cual incide en sus oportunidades laborales, su diferenciación salarial respecto de los hombres y la reducción de su jornada laboral.

    El paradigma de la debilidad física también se reflejó en la opinión sobre los horarios de las mujeres que trabajan fuera de su casa, así como las responsabilidades domésticas de éstas, ya que la mayoría adjudicó el trabajo del hogar exclusivamente a las mujeres como una responsabilidad propia de su sexo.

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