jueves 13 de abril del 2000

  • La salud reproductiva, prioridad sólo en el papel

  • Continúan metas gubernamentales para controlar población mexicana

    México DF, ABRIL 13, 2000 (Miriam Ruiz/CIMAC).- Después de 26 años de las primeras políticas demográficas en México, las metas para disminuir el crecimiento de la población continúan como prioridad en los programas gubernamentales.

    Lo anterior se desprende del análisis que el Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población realizó sobre los tres programas nacionales proyectados de 1995 al año 2000 sobre Desarrollo (PND), Población (PNP) y Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PNSRyPF) y el Programa Nacional de la Mujer (Pronam).

    Cuando en el PND 1995-2000 se lee sobre la meta para reducir a cero a los 10 millones de habitantes sin acceso a servicios médicos, parecería que la salud reproductiva es un punto estratégico a pesar del recorte presupuestal y adelgazamiento estatal, pero en realidad el sector salud retira su responsabilidad social y obliga a la población a costearse estos servicios, afirman las investigadoras Gisela Espinosa y Lorena Paz Paredes.

    Se sabe que la pobreza y la fecundidad están estrechamente ligadas, pero en vez de intentar reducir el nacimiento de pobres, el Estado mexicano podría intentar la ruptura del círculo vicioso al redistribuir el ingreso, pues se sabe que los índices de fecundidad disminuyen con acceso a la educación, mejores niveles de vida y mayores oportunidades.

    El cuerpo femenino, afirman las integrantes del Foro, sigue siendo el objeto de las políticas de regulación en la planificación familiar; y en cambio, la idea de la mujeres como sujetas con derechos, autonomía, bienestar y capacidad de disfrute sexual al margen de la reproducción, queda en un plano discursivo.

    Si se quiere que las políticas de población contribuyan al desarrollo y bienestar de las personas, deben reconocer la participación plena y efectiva, además de la capacidad de decisión de las mujeres, así como la responsabilidad compartida con los varones.

    Las aspiraciones en torno a la salud reproductiva del PNP 1995-2000, se reflejan escasamente en las metas cuantitativas, donde predomina la idea de disminuir la fecundidad, excluyendo la atención a adolescentes, adultas mayores y a varones. La anticoncepción se enfoca a las ligaduras tubarias y dispositivo intrauterinos, sin prever métodos de barrera como el condón.

    Mientras que el Programa Nacional de la Mujer (Pronam), que prioriza el acceso y cuidado de la salud en sus 12 retos prioritarios y nueve líneas programáticas, propone al igual que el PNP asegurar servicios básicos de salud y acciones educativas.

    A diferencia de los otros planes, el Pronam enfatiza las desigualdades de género y no asume como meta la reducción de las tasas de fecundidad, sino que apela a la libertad de que las decisiones reproductivas se tomen con libertad. Sus recursos económicos, sin embargo, a través de la Comisión Nacional de la Mujer (Conmujer) son mínimos.

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