miércoles 2 de agosto del 2000

  • Tras 10 años del Programa Nacional de Acción a Favor de la Niñez Mexicana

  • Persisten inequidades en el acceso a los servicios de salud para las y los menores

    México DF, AGO 2, 2000 (Miriam Ruiz/CIMAC).- A diez años del Programa Nacional de Acción en Favor de la Niñez Mexicana, persisten las inequidades de acceso a servicios de salud que prevendrían las muertes maternas en las zonas marginadas del país.

    Asimismo, la eliminación de las causas que conducen a los menores a vivir en circunstancias especialmente difíciles siguen sin poderse evaluar.

    Estos son algunos de los datos del la Evaluación 1990-2000 del Programa Nacional de Acción en Favor de la Infancia, cuyo informe fue presentado hoy por el presidente de México, Ernesto Zedillo, y en el que se reconoce al aborto como cuarta causa de mortalidad materna en México.

    Elaborado por un comité interinstitucional, que preside el secretario de Salud, José Antonio González Fernández y en el que participan 27 por ciento de mujeres, el informe destacó que las metas para reducir la mortalidad materna, dar acceso a las parejas para evitar embarazos no deseados y atención prenatal “no se cumplieron”, aunque son “metas con avances satisfactorios”.

    El capítulo “Salud de la Mujer” del informe, señala que el serio subregistro de las muertes maternas en años recientes, impidieron que se pudieran llevar un seguimiento correcto del aumento o disminución de la cifra de personas que fallecieron en cada entidad por causas relacionadas a sus embarazos o partos.

    Así, la disminución de la mortalidad materna y la reducción de anemia en mujeres gestantes continúan siendo un reto a vencer, dijo durante la presentación del informe en la residencia oficial de Los Pinos, Bernt Aasen, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), promotor de la Cumbre de la Infancia de la cual se desprendió el Programa Nacional de Acción en Favor de la Infancia.

    Las madres adolescentes son uno de los once grupos de niñas y niños que requieren medidas de protección especial, anotó Aasen.

    Otros grupos son las y los menores farmacodependientes, trabajadores, jornaleros agrícolas, migrantes -repatriados de Estados Unidos-, así como aquellas y aquellos vinculados a la explotación sexual o pornografía infantil.

    Al respecto, el reporte considera que hay un avance significativo en el mejoramiento de la protección de menores en circunstancias especialmente difíciles, pero sobre los avances, estos son difíciles de evaluar en relación a la eliminación de las causas fundamentales que conducen a tales situaciones.

    Sin embargo, el documento asienta que a pesar de no estar suficientemente analizadas, la eliminación de las causas está vinculada “estrechamente a problemas estructurales y de pobreza.”

    Por su parte, en su discurso el presidente Ernesto Zedillo dijo que “se ha cuidado que la acciones del programa se orienten de manera preferente a beneficiar a los grupos más vulnerables y a las zonas con mayores índices de pobreza y marginación.”.

    En seguida se refirió al éxito del Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), del cual, dijo, “está mostrando contundentemente que sí es posible romper con el círculo de desnutrición, enfermedad e ignorancia por el que la pobreza se transmite de generación en generación.”

    A nombre de Carol Bellamy, directora general de Unicef, Bernt Aasen invitó a México a participar activamente en las sesiones especiales de evaluación de la Cumbre Mundial de la Infancia, que se realizará en el 2001, tras recordar que este país fue uno de los seis que convocó hace 10 años a la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia, en septiembre de 1990 cuando Ernesto Zedillo era secretario de Educación Pública.

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