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jueves 3 de agosto del 2000 | ||
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La afectada, en declaraciones para el rotativo “El Nuevo Diario”, deja constancia que las declaraciones las hizo a título personal y no como médica o trabajadora del MINSA, por lo que se basó en el marco de las libertades públicas, que asegura, rigen irrestrictamente para la ciudadanía y el derecho a la libre expresión. La doctora Cajina, admitió que efectivamente ella no examinó clínicamente al presidente Alemán, "yo hice mención a los hábitos ya conocidos por toda la ciudadanía que provocan alteraciones en la salud mental de las personas, tales como la paranoia y otras que perturban el comportamiento normal de un individuo", manifestó. Al respecto, la sicóloga identificó que la paranoia es cuando una persona mira enemigos por todas partes, por lo que recurre a posiciones omnipotentes. Estas se manifiestan como un poder de adivinar lo que otra persona está pensando y cree conocer respuestas que la darán las personas a su alrededor, indicó. Para la mayoría de nicaragüenses, sus análisis son acertados, nadie descarta que el presidente Alemán tiene problemas mentales. En este sentido un grupo de legisladores insisten en que el ejecutivo debe ser sometido a un examen de salud mental, ya que sus últimas actuaciones no son correctas.
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