martes 15 de agosto del 2000

  • Como último recurso inició huelga de hambre; la acusan de matar a su marido

  • Reclusa prefiere morir ante las injusticias que cometen con ella las autoridades

    TUXTLA, GTZ, Chiapas, AGO 15, 2000 (Candelaria Rodríguez, corresponsal/ CIMAC).- Tomando como último recurso la huelga de hambre, la señora Angélica Elena Zambrano Villaseñor, recluida en el Cereso de Mujeres de Cerro Hueco, desde hace un año y cuatro meses, prefiere morir ante las injusticias que comete contra ella el actual secretario de la Reforma Agraria, Eduardo Robledo Rincón, quien la acusa de haber asesinado a su medio hermano el pasado 2 de abril de 1998.

    Con 17 días de ayuno y sin querer recibir a ninguna autoridad, la señora se defiende de esa manera --huelga de hambre-- de "los hombres" que aplican la justicia, y busca ser escuchada por las mujeres. Acusa directamente al exgobernador Eduardo Robledo de haber iniciado tan severa acusación.

    "Inicié la huelga de hambre y pedí a Dios que me deje morir aquí, ya que Eduardo Robledo se le olvidó mi vida. Me quitó a mis hijos, mi libertad", dice.

    La ausencia de sus hijos, de quienes los padres de Robledo Rincón le quitaron la custodia desde hace un año y dos meses, llevó a Angélica Zambrano a buscar la muerte a través de un ayuno porque, según ella, no tiene ninguna esperanza.

    Acusada de haber asesinado a su esposo, Carlos Alejandro Arroyo Rincón, medio hermano de Robledo Rincón, el pasado 2 de abril de 1998, en el rancho "La terna" propiedad del secretario de la Reforma Agraria, la señora fue detenida (24 de marzo de 1999) a los once meses de las indagatorias de la Procuraduría General de Justicia del Estado cuando, incluso, se le había descartado su culpabilidad.

    Siendo una interna más de las cerca de 100 reclusas que existen en el Cereso femenino seis de Cerro Hueco, Angélica Zambrano llora la ausencia de sus hijos, quienes viven con sus abuelos en Morelia, Michoacán. Sostiene que los abuelos hicieron un juicio civil para quitarle la patria potestad de sus hijos, aunque dicho juicio no se ha realizado.

    Recordando una carta enviada a su madre el 31 de julio del año en curso, fecha de cumpleaños de unos de sus hijos, pidió a su progenitora confiara en Dios, "Le dije a mi madre que confiara en Dios porque yo iba a ganar esta guerra de los hombres".

    Entre sollozos explica cómo fue padre y madre de sus hijos: Tania (11 años), Alejandro (9) y Abelardo (6), porque su padre nunca estuvo con ellos. Solamente me daba dinero, asegura. Indica que seguramente por eso a los niños no les afectó la muerte de su padre.

    Mientras que tres abogados defensores de su caso han revisado el expediente 103/99, hasta hoy no hay indicios que muestren avances para una posible libertad inmediata de la acusada.

    LA HISTORIA DEL CRIMEN

    De acuerdo al expediente 103/98 en manos del juzgado primero del ramo penal, se desprende que Carlos Arroyo Rincón, medio hermano de Eduardo Robledo Rincón, fue asesinado a balazos el pasado 2 de abril de 1998 a las cero horas en el rancho "La terna", propiedad de Eduardo Robledo Rincón, quien fuera gobernador del estado y actual secretario de la Reforma Agraria, localizado sobre la carretera al aeropuerto de Terán y a un costado del frigorífico de esa ciudad, cuando su esposa Angélica Elena Zambrano Villaseñor se encontraba en su recámara con sus tres hijos, quienes en ese momento dormían.

    Esa madrugada la esposa se percató que su esposo había llegado y de pronto escuchó disparos de arma de fuego, y salió a ver de qué se trataba, encontrando a su esposo al parecer sin vida junto al vehículo en el que había llegado.

    Pidió auxilio a Ricardo Toledo Ochoa, encargado del rancho, quien llegó junto con su esposa Blanca Elena Velázquez López y el hijo de éstos, Juan de Dios Toledo Velázquez.

    Ambos dieron inmediatamente parte a las autoridades iniciándose así las investigaciones, no sin antes llamar a comparecer a Angélica Elena Zambrano Villaseñor, y quien el fiscal especial del caso la tuvo bajo sospechosa por más de 10 meses. No obstante, el fiscal comisionado nombrado por la Procuraduría General de Justicia del Estado, informó a la señora Zambrano que estaba libre de toda sospecha porque tenía además otras líneas de investigación, como: La de los esposos ofendidos; un altercado violento con alguna persona que pasó por el rancho con una perra, las amenazas del proveedor de pastura para el ganado de Robledo Rincón; el accidente que provocó Arroyo Rincón, en el que perdiera la vida la hija menor del doctor Francisco Rojas, actual presidente municipal de Tuxtla, y la línea de investigación final, nexos con el narcotráfico.

    La última persona que vio con vida al señor Carlos Alejandro Arroyo Rincón, fue la señora María Esther Martínez Cruz, a quien había dejado en su domicilio de la colonia 24 de Junio a las 23 :45 del primero de abril, y a quien le había manifestado que tenía que atender un asunto muy importante.

    El pasado mes de febrero de 1999, Tania --hija de Angélica Elena Zambrano Villaseñor-- recibió una llamada anónima para decirle que a su padre lo habían matado por narcotraficante. "No es posible que con todo eso que sabe Eduardo (Robledo Rincón) ahora me tengan a mí aquí", acusa llorando.

    Zambrano Villaseñor acusa a la PGJE de Tuxtla de haber sembrado sangre en su recámara después de 11 meses (26 de marzo de 1999) del crimen. "No es posible, dice, que el fiscal especial Víctor Huerta Ramos y testigos falsos atestiguan que ahí (en la recámara) apareció esa sangre.

    "...Es imposible que Paniagua (José Luis) y yo lo hayamos matado en la recámara. Mis hijos estaban durmiendo en el cuarto. Es ilógico que se quieran engañar o engañar a la sociedad. Lo pudieron hacer, es verdad. Eduardo Robledo tiene mucho poder: relaciones. El se cree semidios, perfecto, pero ya basta...yo no aguanto. Mis hijos saben perfectamente que en mi matrimonio nunca nos peleábamos, a pesar de que mi esposo tenía tantas amantes e hijos fuera de la casa, pero jamás nos veían peleando. Mis suegros me los quitaron”.

    Y entre sollozos comenta: "no sé si le dicen (a sus hijos) que yo maté a su papá. No sé si podré recuperarlos. Por eso prefiero la huelga. No sé de dónde tanta injusticia”.

    La interna que encontramos encerrada en el  área conyugal del Cereso seis femenil de Cerro Hueco, tenía jarras de agua e inició ayer la toma de un medicamento que le ofreció la señora Margarita Pola Farrera, quien acudió junto con la abogada María Guadalupe López García para ofrecer su intervención en el caso, a la vez que le pidió a la ayunante suspendiera su huelga de hambre, lo cual lo pensaría.

    Confiando en que organizaciones de mujeres apoyen su caso, pidió, finalmente, al gobernador Roberto Albores Guillén se haga justicia, "sobre todo a las mujeres que somos agredidas por los hombres. Soy la prueba de toda la injusticia que se ha cometido", dijo esperanzada.

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