miércoles 16 de agosto del 2000

  • Los doctores no tenemos sotanas ni hábitos, afirma

  • “Ni el clero ni el Estado pueden intervenir en la sexualidad ni reproducción de las personas”: Sandra Peniche

    MÉRIDA, Yucatán, AGO 16, 2000 (Socorro Chablé, corresponsal/ CIMAC).- El aborto y el tema de la sexualidad en general seguirá siendo un tabú en la medida en que es un mecanismo de represión social y de control de la sociedad, consideró la doctora Sandra Peniche Quintal, presidenta del organismo Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva AC, la primera clínica que realiza abortos legales en el país.

    Expuso que la conservación del Estado laico es necesaria y fundamental para la vida democrática del país. "Ni el clero ni el Estado tienen el derecho de inmiscuirse en la sexualidad ni en la reproducción de la gente", subrayó.

    La connotada feminista yucateca hizo un llamado a los médicos, como los que negaron la atención a Paulina --la joven de Baja California, quien fue obligada a tener un hijo producto de una violación-- a replantear su posición ante el aborto. "Los doctores y doctoras no tenemos sotana, no tenemos hábitos, somos y en ese sentido tenemos que ser profundamente respetuosos de la decisión que tomen las personas sobre su vida y cuerpo".

    Como médicos "no podemos decirle a la gente qué es lo que tiene que hacer, a partir de lo que uno quiera que haga o no”, afirmó.

    La doctora Peniche Quintal presentó recientemente una denuncia penal contra Jorge Serrano Limón, presidente nacional de la organización Provida, grupo que allanó el local de la clínica que el organismo tiene en Mérida para la atención especial a adolescentes en cuestiones de salud reproductiva, particularmente quienes tienen un embarazo no deseado producto de una violación o la falla de algún método anticonceptivo.

    Consideró que excepto Guanajuato, donde está tipificada la violación como una cuestión de no punibilidad para practicarse un aborto, "están dadas las condiciones para que en todo el país se instauren centros de atención" similares a la que funciona en Mérida desde junio pasado.

    "No estamos propiciando que haya abortos, trabajamos para que haya una atención adecuada, médica, ética, humanitaria para la gente que lo necesita y que ha tomado la decisión de practicarse un aborto, que en el Código Penal del estado son legales.

    “La diferencia es que aquí estamos dispuestos a afrontar y a ventilarlo públicamente. Me parece que las mujeres, cuando toman la decisión de una interrupción de embarazo ejercen un acto profundamente pensado, muy bien reflexionado en donde anteponen, primero, el beneficio y la seguridad de la salud de toda su familia y en donde asumen ellas un riesgo. Lo que queremos es bajar ese riesgo".

    Peniche Quintal sugirió tener cuidado en la información sexual a los menores de edad. "Hay que enseñarle a las criaturas, a las y los niños, cosas que estén a favor de su libre albedrío, en el marco de los derechos humanos".

    Sobre las marchas organizadas por Provida y otras organizaciones en contra del aborto, dijo que "es una ola pequeña, porque son grupos de 20 fanáticos en su manera de proceder, irracionales, porque no hay una base racional para discutir o dialogar sobre el tema".

    Sobre las declaraciones de la jerarquía católica "de que este asunto no está a discusión, que son leyes divinas y por consiguiente todos los Congresos la tienen que acatar", Peniche dijo que "eso es un peligro inminente para la vida democrática del país.

    Las mujeres, dijo, “no vamos a estar calladas, ni dormidas, ni paralizadas y vamos a alzar la voz; vamos a hacer todo lo que sea necesario dentro de la legalidad, de la coherencia, de la racionalidad y del ámbito de los derechos humanos y las leyes que nos rigen en el país, pero decididamente no vamos a permitir que estas cosas avancen".

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