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comunicación e información de la mujer viernes 18 de agosto del 2000 |
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Sostuvo, en entrevista con esta agencia de noticias, que en la historia de los debates sobre el aborto ni la izquierda ni la derecha han tenido una consistencia. Por décadas ha sido una confrontación de fuerzas políticas entre el Estado y la Iglesia católica, y por primera vez ésta es una confrontación entre partidos políticos y sociedad civil, ya sea católica o no. Ortiz Ortega consideró que el debate derivado de las reformas al Código Penal en Guanajuato es una muestra de que la Iglesia puede incidir en las posturas de los gobiernos y, sobre todo, ahora que llega un militante del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia del país, Vicente Fox --presidente electo--, esto podría podría derivar en retrocesos tanto legislativos como de política pública para los derechos humanos de las mujeres. Al respecto indicó que por las coincidencias ideológicas entre el PAN y la jerarquía de la Iglesia católica se podrían esperar cambios, a pesar de los pronunciamientos públicos que ha hecho Vicente Fox en el sentido de que no cambiará las leyes de aborto y respetará los derechos humanos de las mujeres. Recordó que desde 1980 en la discusión sobre el aborto, el PAN presentó una contrapropuesta sobre derechos constitucionales del feto y donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) invitó a los representantes de la Iglesia católica a participar en el debate. Desde entonces, el tema se ha convertido en una “guerra de fuerzas” entre el Estado-Iglesia. Ortiz Ortega indicó que en ese momento la Iglesia católica, la única que siempre se ha pronunciado en contra cuando el debate sobre el aborto se suscita, pretendió reivindicar su liderazgo religioso, social y político. Agregó que el resultado de esto es que el tema se polariza aún más entre la sociedad, porque mientras el gobierno aborda la despenalización del aborto como una política de Estado e introduce las causales de malformaciones eugenésicas y riego de salud de la madre de manera silenciosa para no enfrentarse con la jerarquía católica, ésta a cambio gana derechos políticos. Un ejemplo de las negociaciones “silenciosas” entre Estado y la Iglesia fue en 1990 cuando el expresidente, Carlos Salinas de Gortari, propuso despenalizar el aborto bajo las causales de fallas anticonceptivas y para las madres solteras. Ahora, con un gobierno panista se cierra la distancia entre Estado-Iglesia, porque tienen una agenda política con más coincidencias, por lo que el aborto deja de ser un tema de Estado para convertirse en un tema de partidos y de la sociedad. En el caso de la propuesta de reformar el Código Penal del Distrito Federal, presentada por la jefa de Gobierno, Rosario Robles Berlanga, confía en que ésta se discuta en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) como un problema de salud pública y de justicia social. Aseguró que si bien el gobierno perredista hace una pronunciamiento importante en términos del laicismo del Estado, se enfrenta sin lugar a dudas a un liderazgo integrista dentro de la Iglesia católica que pretende regir la vida religiosa, social, económica, política y cultural. Por otra parte, afirmó que las feministas han luchado para que el tema no se convierta en un debate moral sino en un problema de salud pública.
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