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comunicación e información de la mujer lunes 28 de agosto del 2000 |
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La investigadora y experta en ginecología infanto-juvenil, quien participó este sábado en el tercer día de trabajos de la primer Reunión Inernacional “Violencia: Etica, Justicia y Salud para la Mujer”, que organizó la Sociedad de Ginecología de Monterrey, en coordinación con la Secretaría Estatal de Salud, aclaró que los métodos de anticoncepción de emergencia no interrumpen el embarazo, sino que previenen la implantación del óvulo fecundado. La AE es la decisión anticonceptiva tomada después del coito, cuya efectividad varía entre 75 y 85 por ciento, dependiendo del tiempo en que se ingieran las píldoras utilizadas para ese fin. Agregó que la recomendación de usar la AE es cuando las mujeres tuvieron una relación sexual no protegida, cuando falla el uso del método habitual, y cuando las mujeres fueron atacadas sexualmente. En este último caso, señaló, la anticoncepción de emergencia es la recomendación más noble para las víctimas, ya que le pueden ahorrar el trauma de enfrentar un embarazo producto de la agresión, y evitar un probable aborto. Shiavon Ermani dijo que el 72 por ciento de las mujeres violadas tienen en promedio 20 años, por lo que se encuentran en plena vida reproductiva. Las estadísticas señalan que entre el 8 y 10 por ciento de las mujeres violadas terminan con un embarazo. Por tal motivo, la especialista dijo que es necesario que en México se instauren normas claras en esta materia para que tanto el personal médico, como las usuarias tengan la información debida sobre este método que ciertamente ayudaría a prevenir embarazos no deseados, además de abortos clandestinos que ponen en riesgo la salud de las mujeres. Hay muchas posturas confusas y falsas en torno a la anticoncepción de emergencia, porque se cree y se difunde que el embarazo se inicia desde la fertilización, lo cual científicamente es negativo, ya que no ha habido implantación del óvulo. En ese sentido la AE no interrumpe, sino que previene el embarazo, agregó la experta. Rafaella Schiavon aclaró que una vez que se implantó el óvulo fecundado, el tratamiento no funciona, o sea que la única contraindicación del método es un embarazo ya confirmado. De ese modo, las píldoras utilizadas para ese fin deberán ingerirse durante las 72 horas siguientes después de la relación sexual, para que su efecto sea exitoso. La AE es utilizada en el mundo desde hace 35 años, y la OMS avala el uso de siete fórmulas. El Eugynon, Nordiol, Ovral y Neogynon, se administran en dos dosis: la primera, de dos pastillas luego de 72 horas del coito, y la segunda, de dos pastillas luego de 12 horas de la primera dosis. Las fórmulas Microgynon, Lo-femenal y Nordette, siguen el mismo sistema de las dos dosis, sólo que en lugar de dos píldoras se toman 4 en cada ingesta. El uso de la AE no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios o malformativos si ya hay embarazo. Las únicas reacciones son la presencia de nauseas, vómito, cefaleas y mareos. De acuerdo con las indicaciones, si la usuaria registra vómito luego de dos horas de ingerir las pastillas, será necesario repetir la dosis. Sólo en caso de que el vómito sea recurrente, se recomienda utilizar la vía vaginal. De acuerdo a la especialista, la AE no puede ser un método de planificación rutinario, primero, porque no protege de las enfermedades de transmisión sexual, además causa más efectos colaterales, disminuye su efectividad y dificulta reconocer las fases del ciclo.
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