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lunes 10 de julio del 2000 | ||
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Agregó que hay evidencia suficiente para afirmar que la tendencia que registra esta pandemia tendrá un impacto profundo en el desarrollo de la infancia, la mortalidad materna y el crecimiento económico de las naciones. Para combatir, el VIH/Sida con el que actualmente viven más de 34 millones de personas en el mundo, Piot indica que es imperativo que los gobiernos pongan en práctica medidas al más alto nivel político y económico, para asegurar que los planes y programas nacionales involucren a todos los sectores sociales, de lo contrario, la tendencia no se revertirá. Se requiere, explica el funcionario, de la voluntad política de los gobiernos, de una sociedad abierta a las respuestas de prevención, eliminar el estigma social y dirigir las políticas públicas hacia los sectores sociales más vulnerables, como son las mujeres y las y los niños, así como dirigir acciones específicas hacia las y los adolescentes. Señala que el reto que tienen los países de frente a la pandemia, “es enorme”; sobre todo porque se requiere de políticas públicas para cuidar a las personas que viven con el VIH; cuidar de las y los huérfanos, y al mismo tiempo proteger a las y los adolescentes para que no contraigan la epidemia, lo cual considera Piot, “es de primerísimo orden en la mayoría de los países y el reto más importante para los líderes contemporáneos”. El informe destaca que cuando el VIH apareció, a finales de la década de los 80, muy pocas personas podían predecir cómo sería el desarrollo de la epidemia y cuáles serían las mejores prácticas para prevenirla o erradicarla; ahora, al inicio de este nuevo milenio, “sabemos que el VIH puede devastar regiones enteras del planeta; obstaculizar décadas en el desarrollo de las naciones, y profundizar la brecha entre los ricos y los pobres”. La epidemia crece: en 1999, cinco millones 400 mil personas más viven con el VIH en el mundo, de las cuales, dos millones 300 mil son mujeres y 620 mil menores de 15 años. En América Latina, señala el reporte, la epidemia tiene muchas caras. En Centroamérica y en el Caribe, la mayoría de las personas con VIH adquirieron el virus por tener relaciones sexuales no protegidas entre hombres y mujeres. En tanto que en Brasil, Argentina y México, a pesar de que las cifras indican un crecimiento en personas heterosexuales, sigue siendo alta la incidencia del VIH en hombres que tienen sexo con otros hombres. Asimismo, se ha incrementado el número de menores huérfanos, toda vez que la epidemia ha dejado ya sea sin padre, sin madre, o sin ambos, a más de 13 millones de menores de 15 años en le mundo. Muchos de los cuales se han muerto posteriormente, pero muchos sobreviven, no sólo en Africa, donde se encuentra el 95 por ciento de los casos, sino que también hay menores huérfanos en Asia y América Latina. Ante la epidemia del VIH, cerca del 2 por ciento de las y los menores en países en desarrollo eran huérfanos; para 1997, la proporción de menores se incrementó al 7 por ciento en el mundo, quienes están en riesgo de padecer desnutrición, enfermedades, abuso sexual y explotación sexual.
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