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martes 11 de julio del 2000 | ||
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“Gano unos 200 pesos por día”, dice Jorge, un niño de la calle que se gana la vida vendiendo calendarios en el transporte colectivo capitalino. Como él cientos de niñas y niños deambulan por las calles de Montevideo intentando ganarse la vida. A fin de que regresen a la escuela, el gobierno uruguayo inició un programa piloto de becas para las y los menores que trabajan en las calles. El programa se desarrolla en un barrio capitalino e incluye a 50 menores que trabajaban en la calle, cuyas edades rondan entre los cinco y 14 años. El proyecto establece que deben concurrir a la escuela y a cambio su familia recibe 100 dólares y una canasta de alimentos. El convenio fue firmado entre el Estado y la organización no gubernamental Cippus. La intención no es sólo sacar a los menores de la calle, sino también eliminar el trabajo infantil y que retornen a la escuela, admite Stella López, directora del Instituto Nacional del Menor. Hace un mes que se inició el proyecto y el éxito dependerá de la permanencia de las y los niños en la escuela. Según López, los pequeños son parte activa de la propuesta, en la medida en que se comprometen a asistir a la escuela, a mantenerse limpios y a hacer los deberes. Los educadores de la organización no gubernamental monitorean y apoyan el cumplimiento de las obligaciones contraídas por la familia. La directora del Instituto Nacional del Menor es consciente de que los menores pueden obtener más dinero con su trabajo en la calle, pues obtienen entre los 200 y 300 dólares mensuales. Sin embargo, López considera que “más pierden si no estudian”.
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