viernes 14 de julio del 2000

  • Sin voluntad política de los gobiernos, no habrá éxito para prevenir el VIH/Sida

  • Optimismo y renovación en la XIII Conferencia Internacional sobre Sida: Coovadia

    DURBAN, Sudáfrica, JUL 14, 2000 (Thaís Aguilar/ SEM/ CIMAC).- Una energía renovadora y optimista invadió los cinco días de la XIII Conferencia Internacional sobre Sida, realizada por primera vez en un país en desarrollo y africano, reconoció en su clausura el presidente de esta actividad, el sudafricano Jerry Coovadia.

    Tal parece que las anteriores conferencias fueron tediosas, aburridas, muy técnicas, grises y trágicas. Lo que hizo la diferencia esta vez fueron varios ingredientes: realizarla en un país africano con uno de los más altos índices de prevalencia del virus; abrir las puertas a las personas que viven con VIH; permitir las discusiones complejas sobre derechos humanos; el compromiso político y la dotación de recursos para la prevención a todo nivel.

    Estos grupos revisaron aspectos desde eminentemente técnicos, como los efectos de los cócteles antirretrovirales y vacunas, el componente social de la enfermedad, hasta la necesidad de integrar de lleno a la gente joven, una de las más sensibles a la epidemia.

    Uno de los grandes vacíos de esta conferencia, que por lo demás fue realmente un éxito de organización y de introducción de temas sociales, fue la nula participación de la población adolescente, considerada junto a la de las mujeres, la de mayor riesgo.

    Por otro lado, la Comunidad Internacional de Personas Viviendo con Sida logró llamar la atención de la urgente necesidad de que la comunidad científica, los gobiernos y los organismos internacionales incluyan de lleno a estas personas dispuestas a llevar sus aprendizajes de vida a los más altos niveles para evitar la expansión de la pandemia.

    Este ha sido uno de los ingredientes fundamentales para que esta conferencia revirtiera las amenazas de boicot que tuvo en un principio, debido a los altos precios de los medicamentos antirretrovirales y a que en las anteriores conferencias se centraron mucho en las investigaciones científicas y en los intereses de las transnacionales farmacéuticas.

    Coovadia anunció la presencia de 12 mil 700 delegados y delegadas de 180 países; mil 400 periodistas y más de un millón de visitas al sitio web de la conferencia http://www.aids2000.com.

    Las mesas de trabajo fueron mínimas ante la avalancha de exposiciones de estudios, investigaciones, buenas prácticas, paneles, mesas redondas y decenas de actividades paralelas que mostraron los múltiples enfoques que un pequeño microorganismo como el VIH puede generar.

    Las seis sesiones oficiales coincidieron en que el trabajo de prevención por medio de campañas públicas agresivas de uso de condones, no debe abandonarse “por ninguna razón” y debe ser prioridad política y económica de todos los países.

    Asimismo, se insistió en que es urgente involucrar más a las personas que viven con VIH para que trabajen junto con la comunidad científica en la búsqueda de la vacuna óptima y mejores medicamentos paliativos.

    Los integrantes de las mesas insistieron en no bajar la guardia con los grupos de riesgo como trabajadoras y trabajadores del sexo, farmacodependientes y hombres en general, cuyas conductas de riesgo siguen provocando estragos entre las mujeres y la población heterosexual.

    Se habló además de la necesidad urgente de que los países desarrollados y los organismos financieros internacionales consideren seriamente la condonación de las deudas de los países en desarrollo más pobres, con el fin de que puedan invertir más recursos en sus sistemas de seguridad social y puedan combatir la pandemia del VIH.

    Otras conclusiones fueron que el desequilibrio en las relaciones de poder entre mujeres y hombres, es un factor que impide medidas de prevención entre las mujeres.

    Steffano Vella, presidente de la Sociedad Internacional contra el Sida, integrada por científicos de todo el mundo, fue enfático en sus conclusiones al asegurar que "no habrá éxito sin voluntad política de los gobiernos" para la prevención y la dotación de medicamentos, y "sin compromisos serios de los gobiernos desarrollados para ayudar a los que están en desarrollo”.

    Finalizo: “hay que revertir la tendencia que hace que ahora los ricos sean más ricos y los pobres más pobres".

    > Noticias del Día