jueves 1° de junio del 2000

  • Posición que mantenía a la mujer por debajo de la racionalidad

  • El voto de la mujer ya no lo decide el marido o el padre

    TUXTLA GUTIERREZ, Chiapas, JUNIO 1°, 2000 (CIMAC).- La idea que dominó durante muchas décadas en el sentido de que el voto de la mujer lo decidía el marido o el padre, ha desaparecido, porque "sólo la irracionalidad del hombre podría sostener tal discriminación", aseveró la presidenta de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Mary Carmen Girón López, al hablar sobre los "Antecedentes Históricos del Voto Femenil".

    Ante estudiantes universitarios dijo que esta forma de tratar a las mujeres equivalía a ubicarlas de la misma manera que se hace con los incapaces o locos; con quienes carecen de conciencias e inteligencia; en síntesis, se colocaba a la mujer por debajo de la racionalidad o inteligencia del ser humano.

    Girón López indicó que al cambiar los escenarios de participación democrática y la inclusión de la mujer, no sólo en la política electoral, sino en los demás campos de competencia de inteligencias de sexos de México de hoy, representa una oportunidad para contribuir en este teatro democrático, a reivindicar a la mujer como factor fundamental de cohesión social, como elemento integrador de la familia y fuente transmisora de valores éticos y culturales de nuestro país.

    Reconoció que a pesar que nuestra Constitución en su artículo cuarto reconoce la igualdad de derechos a hombres y mujeres, aún es escasa la participación real de la mujer en la vida pública, tanto en las posiciones de representación popular, como en puestos de decisión burocrática, "todavía se nos mantienen en una posición de rezago, en una palabra nuestra posición no es igual a la de los hombres, lo cual no es equitativo ni justo".

    La conferencista, quien se ha desempeñado en diversas funciones públicas, dijo que en Chiapas se reconocieron los derechos políticos de la mujer, en mayo de 1925 por decreto del gobernador provisional César Córdoba.

    Fue así --continúo-- como los diputados chiapanecos alzaron su voz y consideraron que la mujer era parte integrante de la sociedad y factor principal en el hogar y en la familia y, por lo tanto, tenían injerencia en todos los asuntos en los cuales intervenían los hombres.

    Dijo que si bien es cierto que actualmente existe mayor apertura en todas las organizaciones políticas para la participación femenina, no existe aún la equidad de género.

    En consecuencia, dijo, “nosotras las mujeres al tener suerte de ser generadoras de vida, podemos sin temor a equivocarme, ser la semilla germinadora de una nueva sociedad, más igualitaria, equitativa, justa y menos discriminatoria”.

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