jueves 1° de junio del 2000

  • Por irregularidades dentro de la Defensoría del Pueblo

  • Irene Pesántez renunció a su cargo de primera defensora de la mujer

    QUITO, Ecuador, JUNIO 1, 2000 (CIMAC/Fempress).- La primera Defensora de la Mujer, la abogada Irene Pesántez Calle, renunció a su cargo por considerar que no existen garantías suficientes para que pueda luchar por los derechos humanos desde esta instancia.

    Pesántez Calle argumentó que la institución Defensoría del Pueblo ha violado los principios de autonomía, solidaridad, responsabilidad, equidad, creatividad, honestidad, situación que le impide continuar con sus funciones.

    En su decisión fue apoyada por organizaciones de mujeres que consideran que la figura del defensor del pueblo exige ética, misma que se ha violentado en esta instancia. "Nuestra actividad, es de promoción de los derechos humanos y no lo contrario", afirmó Irene Pesántez .

    En su carta de renuncia advirtió: "Sé que la vida, las personas, las circunstancias, pueden obligarme a hacer cosas en contra de mi voluntad, pero jamás, en contra de mis principios".

    Defendió la ética indispensable para la defensa de los derechos ciudadanos frente a posibles abusos de autoridades, al denunciar la corrupción que afecta al país y que en buen medida se ejerce a través de los funcionarios de gobierno.

    Con su renuncia, la ex defensora de la Mujer puso al descubierto una serie de irregularidades que violan los postulados constitucionales y que son incompatibles con su gestión.

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