lunes 5 de junio del 2000

  • Avances en la condición de la mujer

  • Inminente burocratización del movimiento de mujeres: Devaki Jain

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUNIO 5, 2000 (Sara Lovera, enviada/ CIMAC).- Devaki Jain, de la India, hizo su balance, 25 años después de la Primera Conferencia de la Mujer en México: “hay avances en las condiciones de las mujeres a pesar de los gobiernos, sin embargo, éstos hoy, se sienten los principales actores de los progresos”.

    En el marco de las actividades que durarán en Nueva York hasta el próximo sábado, Jain dijo a las presentes, "debería reconocerse que gracias a las mujeres existen avances”, por ello, conminó a que dentro de 5 años, sean las mujeres las protagonistas y los gobiernos los espectadores.

    Jain quien ha participado en las cuatro conferencias de Naciones Unidas para la Mujer, cree que el peligro inminente es la creciente burocratización del movimiento de mujeres y la pérdida de la ética, que dio comienzo a la batalla.

    La indú, habló así frente a más de mil 500 mujeres reunidas en un auditorio del edificio de Naciones Unidas donde debatían las ONG. En el otro extremo de esta bahía, en la Universidad de Columbia, Piedad Córdoba, senadora de Colombia agregó contundente: no puede hablarse de adelanto alguno, mientras que en la última década se ha profundizado la brecha entre ricos y pobres, siendo las mujeres las principales víctimas.

    Piedad, quien fue secuestrada hace exactamente un año en Colombia, advirtió que el movimiento de mujeres no está preparado para desafíos como el hecho de que en el mundo un billón y medio de personas vivan con un dólar diario, de que existan leyes contra la violencia, pero que continúe la impunidad. Sólo en Colombia el 60 por ciento de las y los afectados por la guerra interna, son mujeres.

    Hablaba Piedad Córdoba en un foro abierto sobre los Derechos Humanos de las Mujeres, convocado por el Centro Global del Liderazgo de la Mujer que dirige Charlotte Bunch. Y ahí, sobre las mesas y en los pasillos, se hacía evidente a lo que Piedad se refería, pues decenas de latinas no podían participar en este foro, debido a que la traducción simultánea era tan deficiente que quedarían excluidas.

    Para Piedad Córdoba los límites de las demandas de las mujeres se hallan en el modelo económico, en la falta de equidad mundial entre los gobiernos de países desarrollados y los integrantes del tercer mundo, donde no podrá hablarse de derechos, mientras no existan las verdaderas oportunidades.

    El marco crítico de estas intervenciones contrasta con el ambiente de la celebración en todos los espacios que ya han ocupado cientos de mujeres de todo el mundo.

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