miércoles 7 de junio del 2000

  • Hechos y actividades, ni un asomo de autocrítica

  • Soslaya informe de México ante la ONU, realidad de las mujeres

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUNIO 7, 2000 (Sara Lovera/ enviada, CIMAC).- Guadalupe Gómez Maganda aseguró ante la Asamblea General de Naciones Unidas que las mujeres mexicanas han avanzado, que México cumplió con la Plataforma de Acción de la Mujer, firmada en Pekín hace cinco años y que las reformas constitucionales, leyes reglamentarias y un conjunto de instrumentos han garantizado esos avances.

    Aunque el informe detallado todavía reconoce que el 59 por ciento de los hogares en el campo viven en extrema pobreza, además de que cerca de 100 mujeres mueren diariamente por causas asociadas a la maternidad, el optimismo de la presidenta de la delegación mexicana fue desbordante.

    Remató su discurso con la seguridad de que la democracia está ligada al avance de la mujer y admitió un solo retroceso: la participación política de las mujeres.

    El discurso, que se consensó con diputadas priistas, perredistas y panistas, no mencionó prácticamente nada de lo hecho por la sociedad civil, como en la práctica invisibiliza estas acciones el informe oficial, aunque 24 horas antes el subsecretario José Angel Pescador Osuna les había dicho a las mexicanas que nada de lo obtenido en México hubiera sido posible sin las organizaciones feministas, sin sus batallas.

    Unos minutos antes de la intervención oficial, funcionarias, mujeres de organizaciones no gubernamentales y otras, llamaban a las mexicanas dispersas a sumarse para asistir al salón de sesiones para escuchar "juntas" el informe oficial, donde sólo hubo una mención para ellas.

    No obstante, Gómez Maganda se concretó a decir, como en los viejos informes presidenciales: "sabemos que todavía hay obstáculos por vencer".

    MEXICO FIRME

    Lo cierto es que México ha encabezado las más difíciles y controvertidas discusiones en esta reunión, las cuales se refieren a los derechos sexuales y reproductivos y los temas que atañen a las y los adolescentes, niños y niñas.

    Pero México ha estado ausente en la discusión económica, en la que está el Grupo de los 77. No se ha hecho la mínima crítica al significado y las repercusiones de la política neoliberal y a los esquemas económicos que han expandido y acentuado la pobreza en el territorio mexicano.

    Mientras tanto, las cifras no mienten. En el documento “Situación Actual de la Mujer en México, Diagnóstico Sociodemográfico”, el Consejo Nacional de Población (Conapo), difundido en marzo pasado, señala que en los próximos años habrá menos niñas, hasta alcanzar la cifra de 15 millones en el 2005, cuando ahora son más de 16.

    Anota que se incrementará hasta 35 millones el número de mujeres que demanden educación superior, empleo y participación política y social, y llegarán a 3.1 millones las mujeres mayores, las cuales requieren seguridad social, atención especial y servicios médicos. Todavía en el año 2000, el 26 por ciento de las mujeres rurales de 15 años y más no saben leer y escribir, contra nueve por ciento de mujeres en zonas urbanas. Es decir, aún persiste el analfabetismo en mujeres adultas.

    Según Conapo, el trabajo de las mujeres ya no es para jóvenes como antes, sino para mujeres mayores de 30 años, casadas y con hijos, que por la crisis se incorporan al mercado de trabajo. La mayor participación laboral de es de mujeres separadas, solas y divorciadas --72.6 por ciento--, y es de 40 por ciento de solteras.

    El desempleo es alto, pero dice Conapo que entre los factores de éste, es el hecho de que las mujeres representen uno de los grupos más susceptibles de ser despedidos en periodos de crisis, ya que una proporción importante de ellas tiende a estar ubicada en ocupaciones de apoyo de fácil sustitución (servicios, comerciantes, trabajadoras domésticas). Asimismo se presenta una relación inversa entre la tasa de desempleo femenino y la edad.

    En el 2000, 90 años después de la Revolución todavía las mujeres mueren por causas relacionadas a su salud sexual y reproductiva. Es decir, muertes por complicaciones en el parto y el postparto, cáncer cérvico-uterino y aborto.

    Las cinco causas de muerte más frecuentes en la población femenina son: enfermedades del corazón con una tasa 70.1 por cada 100 mil, las que son resultantes del exceso de trabajo, la doble jornada, sobre carga de responsabilidades; tumores malignos (55.8), diabetes mellitus (42), y neumonía o influenza, producto de la desnutrición, abandono, falta de servicios médicos inmediatos.

    Lo cierto es que el informe de México fue demasiado optimista, frente a estas realidades.

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