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jueves 8 de junio del 2000 | ||
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Invitada por el Fondo de Naciones Unidas para las Mujeres (Unifem), Specioza fue una de las panelistas en la presentación del último informe sobre el avance de las mujeres, oportunidad en que denunció que uno de los grandes vacíos de este informe, es que carece de un indicador estadístico que mida, precisamente, el compromiso político de los estados que permitan el avance de las mujeres. En efecto, el informe reconoce que a pesar de los avances en algunos sectores, la presencia de mujeres en puestos claves de poder y de toma de decisión política, aún persisten obstáculos para las mujeres. Empero, invitó a las participantes a esta reunión conocida como “Pekín +5”, a “dejarnos de discursos y hacer realidad nuestras demandas, porque no quiero volver aquí dentro de 25 años y estar peleando por las mismas cosas”. Specioza recordó a las asistentes que durante la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Pekín, hace un quinquenio, las mujeres “nos dejamos deslumbrar por las cifras y se nos olvidó exigir el compromiso político por parte de nuestros gobiernos.” Sin embargo, conminó a cambiar la estrategia política para poder acceder a círculos de poder, por lo que recomendó trabajar más a nivel local y exigir cambios en los servicios públicos de nuestra comunidad. Propuso a sus homólogas reunirse con las mujeres de sus comunidades, las que votan por ellas, para que recojan sus demandas y para que éstas sean cumplidas. Coincidió con el informe de Unifem, en que la única forma de sacar del subdesarrollo y la pobreza a las mujeres, es a través de la educación, a su vez, recomendó centrar las acciones de la Plataforma de Acción de Pekín, en tres grandes temas --y no en 24 como actualmente esta redactada--, que son: erradicación de la pobreza; educación de las mujeres y cambios culturales. Un punto álgido que tocó Specioza fue el de los recursos, el eterno problema en la implementación de este tipo de acuerdos. En este sentido exigió a las mujeres de la sociedad civil y a los gobiernos de los países en desarrollo “dejar de mendigar y mostrar orgullo a la ahora de negociar los recursos para el desarrollo”. Luego se mostró indignada porque la cooperación internacional gaste tiempo y energía en inaugurar letrinas, en enseñar a las “mujeres subdesarrolladas cómo bañar a sus bebés y cómo comprar y cuidar de su casa, porque lo que necesitamos son caminos, electricidad, telecomunicaciones, inversiones grandes y valiosas para nosotras”.
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