jueves 8 de junio del 2000

  • Actividad íntimamente ligada a la pobreza y subdesarrollo

  • Tráfico y explotación sexual de mujeres, un negocio muy lucrativo

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUNIO 8, 2000 (SEM/CIMAC).- Beli es una niña nepalesa de 17 años de edad que fue vendida a los 15, por su padre a un traficante de menores, quien la metió a trabajar en un burdel en Bombai. Desde entonces es explotada sexualmente por los dueños de sitio, donde es obligada a practicar todo tipo de prácticas sexuales, además de ser agredida físicamente.

    La historia de Beli no es aislada porque es común y creciente el negocio dominado por mafias internacionales, regionales y nacionales alrededor del mundo, y que se esta convirtiendo en una actividad económica tan lucrativa como el tráfico de armas o drogas.

    El tráfico de mujeres, es una actividad tan vieja como la historia de la humanidad, pero que según autoridades del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y organizaciones no gubernamentales que trabajan en defensa de la infancia y la adolescencia, está íntimamente ligada a la pobreza y el subdesarrollado.

    Un panel de expertas organizado por Unicef, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas "Mujeres 2000: Igualdad entre los Géneros, Desarrollo y Paz hacia el siglo XXI", denunció los siniestros alcances de este tráfico y explotación sexual de niñas. niños y adolescentes alrededor del mundo, pero especialmente en Tailandia, Vietnam, Nepal, India, Malí, Armenia y Costa Rica.

    Datos de Unicef arrojan saldos de millones de dólares en el negocio de venta de niñas y adolescentes para la explotación sexual. Representantes del organismo estiman que un millón de menores de edad son forzados a ejercer la prostitución y usados para filmes pornográficos.

    Este tenebroso viaje de explotación y esclavitud "modernos" comienza en países pobres y en vías de desarrollo donde son compradas o secuestradas niñas, niños y adolescentes, así como mujeres jóvenes, como ocurre en Armenia y otros países del exbloque comunista de Europa del Este. De sus países son trasladadas ilegalmente por sus explotadores o capotees a través de las fronteras, para mantenerlas prácticamente como esclavas en burdeles, bares y otros sitios de entretenimiento sexual.

    A la par de esta modalidad, esta también la que se da en países como Costa Rica, donde hay una extensa promoción de turismo sexual, retiradamente denunciado por organismos no gubernamentales, pero negado por el gobierno de ese país centroamericano, donde llegan hombres procedentes de Norteamérica y Europa en busca de encuentros sexuales con niñas y niños de corta edad, según explicó Mielan Grillo, directora ejecutiva de la Fundación Paniamor.

    Para Unicef, quienes más desventajas tienen son las niñas y los jóvenes, ya que a menudo los hombres creen de manera equivocada que tener relaciones con ellas o con varoncitos, supone un menor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, especialmente el VIH/Sida.

    La repercusión psicológica que provoca en un menor de edad que es violado repetidamente, explotado sexualmente y agredido físicamente, es imposible de calcular según advierte Unicef.

    Las víctimas de este nefasto negocio trabajan a menudo en condiciones de servidumbre, como se pudo observar en un video filmado por una organización civil tailandesa en el cual tres niñas de una zona rural eran vendidas por su padre --pese a la oposición de la madre-- y llevadas a Bangkok --la capital--, donde una de ellas por ser menos agraciada físicamente, es enviada a trabajar como cocinera por la dueña del burdel, mientras que su hermana fue destinada a los clientes.

    Cifras de Unicef y ONG estiman que en Tailandia hay más de 800 mil mujeres explotadas sexualmente, menores de 20 años, de las cuales una cuarta parte son menores de 14 años y aproximadamente tres de cada 10, están infectadas con VIH/Sida.

    A lo largo de la frontera entre Nepal e India --de casi 3 mil kilómetros de largo-- se trafican anualmente entre 5 mil y 7 mil niñas nepalies, quienes terminan en su mayoría trabajando en lupanares de Bombai y Nueva Delhi.

    Los países de Africa Central y del Oeste son los más afectados con este tráfico ilícito. Representantes de Nigeria informaron que cada vez mayor el numero de niñas quienes son objeto de este trafico y son llevadas a trabajar en la prostitución, en Europa, principalmente Italia, Bélgica, España, Francia y los Países Bajos.

    Sin embargo, y pese a los esfuerzos de instituciones internacionales y nacionales, el negocio del sexo con niñas y jóvenes continúa, de ahí que Unicef y las organizaciones no gubernamentales recomiendan desarrollar fuertes lazos de cooperación a escala nacional, regional e internacional para prevenir y eliminar este tráfico.

    Las agrupaciones civiles presentes en esta reunión de la ONU, coincidieron en que sólo el desarrollo económico óptimo de los países que más sufren este flagelo y las posibilidades de mejores condiciones de vida y trabajo para sus habitantes, serán las mejores formas de eliminar este oscuro negocio.

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