viernes 9 de junio del 2000

  • Las mujeres no permitirán ningún retroceso, afirma

  • El voto femenino mantiene en el poder a políticos que gobiernan al mundo: Mongella

    NUEVA YORK, Estados Unidos, JUNIO 9, 2000 (Sonia del Valle/ enviada, CIMAC).- Los votos de las mujeres, hoy mayoría mundial, son los que tienen en el poder a los políticos que gobiernan el mundo, “eso no lo podemos olvidar”, y ellos tienen que saber que “no permitiremos un retroceso a nuestros derechos ni a nuestras demandas”, afirmó ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Gertrude Mongella, quien presidio hace cinco años la reunión de Pekín.

    La diplomática africana advirtió de esta manera a las delegaciones de 189 países reunidos aquí para evaluar lo que han hecho en los últimos cinco años en favor de las mujeres, y que prácticamente no pudieron hoy rendir cuentas, que ellos dependen del voto mayoritario de las mujeres en todo el planeta.

    Al hacer un recuento histórico y acompañada por las distintas exsecretarias generales de las Conferencias Mundiales de la Mujer, Mongella retó a las mujeres a no olvidar que “lo que hemos construido en los últimos 25 años lo hicimos con paciencia y mucha persistencia”. Además agregó que no es bueno tampoco olvidar que “nos hemos enfrentado a sistemas políticos milenarios y patriarcales”, difíciles de mover.

    Luego explicó que no es poco lo que se ha hecho. Dijo que de 1975 a la fecha las mujeres han influenciado a toda una generación y modificado la cultura; las mujeres hoy son distintas, “su transformación es irreversible, esta dentro de su piel”. Uno de los grandes logros de este movimiento de mujeres es que llevamos a primer plano de las políticas internacionales temas que eran tabúes como: la violencia hacia las mujeres, el aborto, la violación sexual y “los obligamos a nombrarnos, incluimos nuestro lenguaje, y hoy se lee en todos los documentos y discursos ‘hombres y mujeres”.

    Mongella, quien regresó a realizar trabajo de base con las mujeres, después de varios puestos en Naciones Unidas, investida con toda la calidad moral por trabajar hoy en un continente minado, como Africa, por la paz, agregó que el carácter diverso del movimiento ha impedido, a pesar de los gobiernos y los enemigos del progreso, dividirnos. “Estamos juntas, vestidas de muchos colores y formas distintas de actuar y trabajamos en favor de los mismos derechos”.

    Didáctica, ante un auditorio de misiones oficiales y galerías llenas de mujeres, “La Mongella”, como era conocida hace cinco años, les dijo que el espacio ganado dentro de los gobiernos y en diálogo con ellos, es necesario conservarlo. “Debemos estar dentro de las estructuras de poder, porque son los gobiernos quienes hacen leyes y tienen el poder de cambiar las políticas públicas”.

    Enfatizó que es desde ahí donde podemos cambiar las estructuras. “Hay que conocerlas” recomendó, y agrego: “Hay que dar un paso adelante. Las mujeres deben entrar a espacios aún mayoritariamente masculinos donde se deciden las políticas de ajuste estructural, las inversiones macroeconómicas y la globalización”.

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