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viernes 9 de junio del 2000 | ||
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Siete mujeres, de distintas regiones del mundo, redes, organizaciones, poderes y edades, asistentes a las sede de Naciones Unidas a las discusiones sobre la Plataforma de Acción Mundial, en entrevistas individuales coincidieron en que los gobiernos no hicieron su tarea: evaluar los acuerdos de Pekín, despejar las asignaturas pendientes y examinar los obstáculos que impiden su aplicación. Es decir, no se juzgó el cumplimiento de compromisos y en cambio durante cinco días se discutió sólo el lenguaje. En el fondo, advirtió Sonia Montano, jefa de la unidad de Desarrollo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), es que había dos bandos en esta reunión: el que quería avanzar en los acuerdos de hace cinco años y los que querían eliminar algunos de esos acuerdos. Los extremos a veces, dijo, son malos. De ahí que en el último día de la reunión todavía haya incertidumbre. Las entrevistadas urgieron a reconstruir las estrategias para el movimiento de mujeres, a crear nuevos mecanismos de vinculación internacional y el desarrollo de procesos nacionales fuertes y claros en cuanto a sus objetivos. Sin base social no hay nada, declaró a su vez Ana Luisa Liugori, representante en México de la Fundación MacArthur. Por su parte, Susana Cruzalta de la Red Latinoamericana de Jóvenes, dijo que la vida cotidiana de millones no se resuelve en los pasillos de Naciones Unidas, al señalar que esperaba algo más emocionante en Nueva York y algo, sobre todo, más concreto para las mujeres. Estuvo de acuerdo en que es urgente darle mayor fuerza al movimiento en todo el mundo. En tanto la antropóloga Ligouri , afirmó que “sólo la fuerza real de un movimiento amplio y potente de mujeres hará posible que se cumpla con los objetivos de Pekín . Esta reunión, en todo caso, legitima algunos programas y acciones, pero lo más importante es pasar de la retórica a los hechos; el movimiento en cada país debería realmente pedirles cuentas a los gobiernos, hacer realidad las relaciones entre las ONG y gobiernos, no sólo comités de papel donde los gobiernos deciden y no se toma en cuenta a las sociedad. Ese es el reto, de ahí que el resultado de este tipo de consensos es relativo. Lo que importa es qué realmente hacen las mujeres”. A su vez, Rosa Lizarde, coordinadora de las Redes Globales de Wedo ( organización mundial de mujeres por el medio ambiente), México-norteamericana afirmó que el movimiento feminista tiene que avanzar y tomar los nuevos desafíos con fuerza, tener un diálogo intenso y esperar menos de los gobiernos. Andrea Teresa Ramírez, de la Red de Jóvenes de Bolivia, afirmó que es urgente que las mujeres se reorganicen. Con sus 24 años, ella piensa que se han perdido las estrategias fuertes del movimiento “ya que es claro que tenemos el diagnóstico, ya sabemos lo que sucede a las mujeres del mundo, tenemos teoría, lo que falta es el ejercicio de ésta”, dijo al referirse a la burocratización del movimiento de mujeres. Solana Quezada, de la Asociación de Jóvenes y del grupo Mujer Ahora de Uruguay, a sus 27 años afirmó que los gobiernos ponen obstáculos, que eso ya se sabe y que intentan no avanzar, lo grave es que en Nueva York no hubo evaluación de los gobiernos, no se proyectaron acciones por lo que es necesario reflexionar. “Yo a eso venía --dijo-- y todo quedó en discusiones entre ellos, algunas ininteligibles”. Consideró que urge informar a las mujeres de todas partes sobre este proceso, y que es evidente que se necesitan nuevas estrategias y mejores articulaciones para las mujeres, ya que la falta de éstas "nos ha paralizado". Entrevistadas durante el del último día de la Sesión Especial de Naciones Unidas “La Mujer 2000: Igualdad y equidad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI”, coincidieron en que ningún gobierno rindió cuentas claras sobre lo que ha hecho. Por ello, afirmaron, hay que tener claro que la batalla no se libra en los pasillos de Naciones Unidas, sino en la vida cotidiana de las mujeres. En esta reunión tampoco se analizaron los retos y desafíos para armar acciones, como se hizo en Lima, Perú en febrero pasado, afirmó Montano, quien desde Cepal organizó estas discusiones. En su opinión tan bueno fue el proceso regional de América Latina, como el de Europa, Africa y Asia, pero éste no fue tomado en cuenta aquí, como analizó ya Virginia Vargas de Perú. En opinión de Montano, cinco años además son pocos para evaluar lo hecho por los gobiernos, considerando los contextos nacionales donde hay guerras o procesos políticos. Hizo notar que un error grave fue que no se tomaron en cuenta los procesos regionales y las evaluaciones, no se valoró nada hasta ahora en Nueva York.
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