lunes 12 de junio del 2000

  • Llevan tres años de plantón en el Palacio de Gobierno

  • Exigen mujeres loxichas justicia y libertad para sus familiares

    OAXACA, Oaxaca, JUNIO 12, 2000 (Soledad Jarquín/ corresponsal, CIMAC).- Al cumplir tres años de estar en plantón en el corredor del Palacio de Gobierno de la entidad, las mujeres loxichas exigieron justicia y libertad para sus familiares, pero también respeto a sus derechos humanos, sociales y políticos.

    Luego de un acto en el que simularon la crucifixión de una mujer y una niña, frente al Tribunal Superior de Justicia de la entidad, las mujeres dijeron que toda la fuerza del estado se ha desatado en contra de la comunidad loxicha, y cuyos resultados son 137 encarcelados sin prueba alguna en su contra, de los cuales 86 permanecen en prisión; 40 asesinatos y siete secuestrados que hasta la fecha se desconoce su paradero.

    A partir de 1996, explicó Nestora Ramírez Ramírez, indígena loxicha de 22 años, al dar lectura del pronunciamiento de las mujeres loxichas, “se inició una ola de represión hacia nuestras comunidades, donde hubo desde detenciones arbitrarias, hasta asesinatos en contra de indígenas zapotecas, interrumpiendo la paz y tranquilidad en la que vivíamos, acusándonos falsamente de pertenecer al grupo armado Ejército Popular Revolucionario (EPR)”.

    Aseguró que su vida ha cambiado de tal manera que nunca volverá a creer en nada ni en nadie. “Vivo en medio del miedo, pero estoy segura que tengo que seguir junto con la Unión de Pueblos Contra la Represión y Militarización de la Región Loxicha para denunciar lo que pasa en nuestras comunidades, porque de otra manera nadie se va a enterar de las atrocidades que cometen Lucio Vázquez, presidente municipal impuesto; el Ejército Mexicano; la Policía Judicial, y hasta quienes por mil 500 pesos acusan a sus propios hermanos indígenas”.

    Dijo que el único delito de la comunidad loxicha fue pedir tiendas rurales, carreteras, clínicas y escuelas. Los resultados fueron detenciones, desapariciones forzadas, torturas y la instalación de campamentos del Ejército, de las policías judicial y preventiva, la creación de guardias blancas que han obligado a la población a salir de sus tierras”, aunque no precisó en qué porcentaje.

    “La represión nos ha afectado: durante 1996 y 1997 hubo varias desapariciones y secuestros que incluyeron a pintores, periodistas, estudiantes, maestros y luchadores sociales, sin que hasta ahora ninguno de estos abusos se haya esclarecido”, sentenció.

    Dijo que muchas personas han sido torturadas y los detenidos fueron obligados a firmar hojas en blanco y declaraciones que nunca hicieron, pues el 35 por ciento de ellos son monolingües y no hablan español, y más de la mitad son analfabetas.

    Nestora recuerda el miedo que le produjo la detención de su papá, Elpidio Ramírez García maestro de educación indígena, quien dos años después fue puesto en libertad sin que nadie le explicara por qué lo detuvieron, tras un largo peregrinar entre cárceles y centros de readaptación social del Distrito Federal, Hidalgo y Oaxaca.

    Finalmente, aseguró que seguirán luchando por la libertad inmediata de los presos políticos y la desmilitarización de los loxichas, a pesar de ser hostigadas y amenazadas por la Policía Judicial, la Policía Federal Preventiva, el Ejército Mexicano y los grupos paramilitares “que no respetan nuestras leyes, culturas, tradiciones y costumbres, como sucedió en 1999 y en mayo de este año, cuando trataron de impedir la entrada de la caravana compuesta por ONG y personas de varias comunidades.

    Aunque explicó que es cierto que han llegado “algunos beneficios” gubernamentales a la región: carreteras y brechas para las comunidades, pero para lo único que sirven es para detener más rápido a la gente y para que los caciques pistoleros sigan intimidando a las personas, violando a las mujeres, quemado casas y asesinando a los hombres.

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