miércoles 28 de junio del 2000

  • Por considerarlos “radicales”

  • Impugnan Grupos conservadores de EU resultados de Sesión Especial de la ONU

    México DF., JUN 28, 2000 (Miriam Ruiz/CIMAC).- Después de casi 20 días de que fue aprobada la agenda política de las mujeres para el próximo quinquenio en la sede de las Naciones Unidas, los grupos conservadores norteamericanos impugnan los resultados, y sobre todo descalifican la postura del Fondo de Población de la ONU.

    El Instituto de la Familia Católica y Derechos Humanos envió hoy un comunicado de prensa en donde critica el discurso de Nafis Sadik, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas --considerado por muchas asistentes a Pekín+5 como triunfal-- argumentando que fue su “canto del cisne” porque ella piensa retirarse de la Organización de Naciones Unidas.

    Después de la larga negociación entre los más de 187 países que se dieron cita en Nueva York del 5 al 9 de este mes, para aprobar las acciones a futuro en favor de la mitad de la población, las delegaciones y grupos ligados a la jerarquía católica y a los fundamentalistas islámicos continúan rechazando, tal como lo asegura el comunicado, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Además consideran las actitudes de Sadik como “radicales”.

    Cabe recordar que en la madrugada del sábado 9 de junio, cuando los países todavía no llegaban a un consenso sobre el documento en la Asamblea General de la Sesión Especial “La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz en el siglo XXI” o Pekín+5, Nafis Sadik, conocedora también del proceso de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD) y su evaluación quinquenal, dio uno de los discursos más fuertes de la semana.

    En él cuestionaba a los países que niegan los derechos sexuales y reproductivos y, por tanto, la salud de las mujeres. Asimismo, enfrentó continuamente a las fuerzas fundamentalistas y católicas que rechazaron el derecho de mujeres y niñas a su autodeterminación.

    Sin embargo, para el Instituto de la Familia Católica y Derechos Humanos, el llamado de Sadik revela “códigos escondidos” entre la funcionaria y sus “aliadas”: las “feministas radicales”, quienes sostienen que derechos humanos, según los conservadores, significa “control de la población”; mientras que servicios de salud, en el fondo quiere decir “aborto.”

    A pesar de la oposición de estos grupos en su mayoría norteamericanos, el documento fue aprobado por unanimidad, es decir, sin reservas, y en él se garantiza que los estados miembros de las Naciones Unidas pondrán todo su esfuerzo para que las mujeres no se mueran por causas relacionadas a su maternidad; garantizarles el acceso a los servicios de salud y educativos; impulsar una mayor participación de las mujeres en el desarrollo económico de los países, en los procesos de paz en el mundo; eliminar la pobreza femenina y la violencia en su contra.

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