jueves 30 de marzo del 2000

  • Son sometidas por los “padrotes”

  • Cerca de tres mil prostitutas ofrecen sus servicios por 40 pesos en la Merced: Casa Alianza

    México DF, MAR 30, 2000 (Silvia Magally/CIMAC).- En la zona de La Merced, existen aproximadamente tres mil prostitutas, de las cuales cerca de 800 son menores de edad, quienes por 40 pesos, ofrecen sus servicios, exponiendo diariamente su integridad física en esas calles de esta zona de la ciudad de México, donde no priva más ley que la impuesta por los “padrotes”, denunció el antropólogo Oscar Rubén García Reyes de Casa Alianza.

    En su intervención en el Foro Comercio y Explotación Sexual --efectuado en la sede de Casa de Alianza-- explicó que la pobreza y la ignorancia no son las únicas razones porque las mujeres y menores se prostituyen, sino también porque son sometidas a engaños de los “padrotes”, quienes las traen de sus pueblos prometiéndoles casarse con ellas, realidad que se aprecia en el siguiente testimonio: “Cuando lo conocí era cariñoso y me prometió que si me iba con él, se casaría conmigo, mi sueño duró dos meses y mi pesadilla 15 años que llevo de puta”.

    Cuando las promesas de los “padrotes” no funcionan, entonces amenazan a sus víctimas e incluso sus hijos son utilizados como rehenes para obligar a sus madres a ejercer la prostitución o las convierten en adictas a algún tipo de droga, a la cual sólo podrán acceder si se prostituyen.

    Explicó que también se buscan mujeres en esta ciudad, sobre todo en lugares específicos como la Alameda o Chapultepec, regularmente trabajadoras domésticas, quienes no tienen familiares en la ciudad.

    García Reyes añadió que la mayoría de las prostitutas llegan después de las 14 horas, quienes después de rezar a San Judas, la Virgen de Guadalupe, a la Virgen de la Soledad y la Santa Muerte, van a sus lugares de trabajo donde muchas veces aceptan sostener relaciones sexuales sin preservativos, corriendo el riesgo de contagiarse de enfermedades de transmisión sexual como el VIH/Sida y se enfrentan a los peligros propios de su profesión, entre los que figura el asesinato.

    El investigador mencionó que las calles que ocupan las prostitutas son principalmente las avenidas de San Pablo y Circunvalación, la calle de Santo Tomas, Jesús María, la Soledad Segundo Callejón de Manzanares, Corregidora y la Plaza de la Soledad.

    Es precisamente en Circunvalación y San Pablo, donde se concentra el mayor número de prostitutas, donde la actividad se registra de las 17:00 horas y hasta a las 23:00 horas. En tanto en las calle de Manzanares existen dos cervecerías donde las meseras ejercen la prostitución y son el punto de encuentro de los “padrotes”: “entrar a estos lugares es transportarse a un sitio donde no existe la ley, donde los “padrotes” se distinguen fácilmente, pues portan una pistola en la cintura y utilizan extravagantes pulseras y cadenas de oro.

    Asimismo, en el mercado de La Merced viven niñas y niños de entre siete y 12 años, quienes según su propio testimonio, les permiten dormir en alguna bodega, pero a cambio tienen que tener relaciones sexuales con los dueños, mientras que por las mañanas para poder comer un pan y tomar café, deben tener el mismo tipo de relaciones con cargadores o enfermos mentales.

    De esta forma se pronunció porque la legislación prohiba que los niños se prostituyan en esta zona y porque la reglamentación deje de lado la doble moral para que pugnen por una mejor situación en las condiciones de trabajo de las prostitutas.

    Igualmente porque se sancione de manera severa a los dueños de los hoteles de esta zona, donde las prostitutas prestan sus servicios, ya que la gran mayoría no cuenta con las mínimas normas de higiene, por lo que es factible el contagio de enfermedades, ya que algunos no cuentan con sanitarios y sólo tienen un lavabo donde el cliente y las prostitutas orinan y al mismo tiempo se lavan las manos.

    Sin lugar a duda, dijo: estos establecimientos están fuera de cualquier reglamentación y transgreden la ley, el problema es que continúan funcionando con el conocimiento de las autoridades con las cuales seguramente existen vínculos de corrupción.

    “Es hora de exigir al Estado que asuma su papel de protector y no de represor. Es hora de acabar con la explotación sexual”, finalizó Oscar García Reyes.

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