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miércoles 31 de mayo del 2000 | ||
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El Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) destacó lo anterior como uno de los efectos de la globalización para la población femenina en el nuevo informe Progreso Mundial de las Mujeres 2000, análisis que inició en 1985. “Este reporte recuerda necesariamente a los gobiernos y corporaciones que más personas se beneficiarán con la globalización si más mujeres trabajan en poner las agendas y remodelan las reglas económicas mundiales”, dijo Noeleen Heyzer, directora ejecutiva de Unifem. La globalización intensifica la pobreza para las mujeres pobres mientras que para y las mujeres con altos niveles educativos abre nuevas oportunidades, según se desprende del informe. En general se ha desarrollado un ambiente que les permite una mayor autonomía personal, pero en un ambiente desigual y riesgoso, anota. Al analizar el trabajo femenino, que incluye el trabajo no remunerado en casa, el trabajo voluntario y la maquila en pequeños talleres o trabajo subcontratado, el informe de Unifem revela que finales de la década de los noventa las mujeres en la categoría de trabajadoras remuneradas ascendió en todo el mundo constituyendo hasta 54 por ciento de la fuerza trabajadora en Ucrania y Latvia. A pesar del incremento en las cifras, la calidad del empleo para las mujeres lejos de aumentar, parece haberse deteriorado al tener cada vez menos protección social y derechos laborales que los varones. Otro punto destacado sobre la globalización es el efecto negativo que la deuda externa tienen sobre la población femenina, influyendo directamente en menores oportunidades de salud y educación: en la pasada década, las deudas externas aumentaron en 22 países de 48 en Africa subsahariana, la región más pobre del mundo, y 10 de 28 en Asia y el Pacífico. Impulsar cambios en el gobierno económico mundial, especialmente en la Organización Mundial de Comercio como parte de una agenda para el desarrollo económico con igualdad para las mujeres, es una de las propuestas de acción destacadas por Unifem en el informe. Asimismo, esta agenda tendrá que promover mayor conocimiento sobre temas económicos por parte de los grupos de mujeres, asegurar una mayor participación femenina en los procesos de desarrollo de políticas económicas. La discusión no es nueva. Las organizaciones de mujeres de todo el mundo presionaron a los gobiernos en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín, China en 1995 y, posteriormente en la Cumbre de Desarrollo Social de Copenhague, para destacar la desigualdad económica y la pobreza de las mujeres y para cambiar las políticas macroeconómicas que detienen la capacidad de las mujeres para tener vidas seguras, destaca Unifem. Este será uno de los temas que se discutirán la próxima semana en la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York “La Mujer en el año 2000: Igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI”.
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