comunicación e información de la mujer
viernes 24 de noviembre del 2000

  • Tradición y pobreza, principales enemigos

  • El cuerpo de la mujer, utilizado impunemente

    Valencia, España, NOV 24, 2000 (Sara Lovera y Mirta Rodríguez, enviadas CIMAC).- La última mesa de discusión del Foro Mundial de Mujeres contra la Violencia fue el más espeluznante, en tanto se mostraron imágenes sobre la mutilación genital, barbarie que se pretende justificar a nombre de la religión y las tradiciones en los países musulmanes de Africa.

    Luchadores contra estas prácticas de Somalia, Djibuti, Egipto, Kenia, Sierra Leona y Malí, expusieron con imágenes este tema que conmovieron profundamente, que muchas de las presentes no pudieron resistir. Tan impactante fue que las organizadoras alertaron al personal de la Cruz Roja en la sala del Congreso.

    Un punto de vista muy especial lo ofreció Ylva Sorman de la Agencia Sueca para el Desarrollo y la Cooperación Internacional que ha trabajado con africanas migrantes.

    Cuando Sorman entrevistó a varones, relató, todos menos uno reconocieron la esencia criminal de la mutilación genital, práctica que provoca en las niñas y jóvenes, además de pérdida en capacidad para sentir placer, sufren de infecciones, problemas urinarios y grandes dolores después de la cliterectomía y la infibulación y durante las relaciones sexuales y el parto.

    Mientras la mayoría de testimonios y reportes fueron deprimentes, Fatoumata Siré de la Asociación para el Progreso y la Defensa de las Mujeres Malí, ofreció un soplo de aliento al mencionar los trabajos en una comunidad rural, donde consiguieron que algunas de las matronas que practican la mutilación entregaran voluntariamente sus cuchillas y se declararan comprensivas de que esa tradición es insana y criminal.

    La abogada francesa Linda Weil-Curiel, en cuyo país también se hacen mutilaciones , explicó que las juristas que trabajan el tema van consiguiendo --mediante el sometimiento judicial de quienes mutilan a otras en territorio francés-- sean sancionadas.

    La participación de los varones y la necesidad de que ellos apoyen fue abordado desde tres ópticas: hacerle entender y librar la batalla con ellos; ignorarlos porque en esencia es un problema de poder y es un problema de las mujeres, además de insistir por la creación de una voluntad política estatal que hasta el momento apenas existe.

    La egipcia Aziza Hussein, presidenta del Cuerpo Especial contra la Mutilación Genital Femenina aseguró que esta práctica es tortura para las muchachas que sienten esos cortes en su cerebro y todo su cuerpo y lo sufren para siempre al ver limitadas sus posibilidades de alcanzar el orgasmo.

    Sin embargo, la médica Anne Daher Aden, de Yibuti, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sostuvo que no se puede hablar a nombre de las 100 millones de mujeres mutiladas como si fueran un cuerpo homogéneo y refirió experiencias de varios casos en que mujeres sí experimentaban placer aun después de la mutilación.

    La sexualidad, dijo, es un móvil blanco y cada quien la siente de un modo diferente. Pero lo que es un derecho es el de que nadie castre el cuerpo de ninguna otra persona. Es esto lo que tenemos que defender, apuntó.

    Finalmente Fatoumata Siré de Malí, retomó la palabra para referir como el asunto de la mutilación genital femenina es utilizado con fines políticos y demagógicos por parte de los integristas religiosos.

    Contó como recientemente su gobierno prohibió a todos los medios de comunicación del país reportar un encuentro donde el asunto iba a ser tratado desde la posición de las mujeres.

    ALGUNOS DATOS ADICIONALES DE ESTE HORROR

    Yibuti es un pequeño país, situado en el Cuerno de Africa, que cuenta con un triste récord mundial: 98 por ciento de sus mujeres padecen la mutilación genital. Según Anne Daher Arden, asesora de las Naciones Unidas, “lamentablemente, son las mismas mujeres las que perpetúan esta tradición secular.”

    Las mujeres viven en un estado de sufrimiento constante. El daño provocado por la mutilación continúa con los problemas al ir baño, durante la menstruación, relaciones sexuales y los partos. El problema radica en que estas mujeres no son conscientes que estas disfunciones son provocadas por esta tradición, que se practica en los propios hogares.

    Desde 1994, Yibuti cuenta con una ley que castiga la práctica de la ablación con una multa y cinco años de cárcel. Si se aplicara, 90 por ciento de los 600 mil habitantes del país estarían en la cárcel.

    El origen de la mutilación genital es incierto. Se viene practicando desde hace tres mil años. Según Efua Dorkenoo, miembro de la OMS, las comunidades que realizan la ablación desconocen sus raíces y no responde a razones religiosas, sino al control directo de la sexualidad de las mujeres.

    “Quitando el clítoris, se atenúa el deseo sexual de la mujer y el peligro de mantener relaciones antes del matrimonio" aseguró que no someterse a la ablación, se supone un rechazo social, y son consideradas "sucias", poco maduras, y no aptas para el matrimonio.

    La emigración extiende el problema a los países industrializados. Francia es el único país en que la mutilación genital es un crimen y, por tanto, ha llegado a los tribunales. Suiza, Suecia, Reino Unido, Australia y Estados Unidos tienen leyes en contra de la mutilación genital femenina, pero son poco efectivas.

    Linda Weil-Curiel, abogada francesa especialista en estos casos, denuncia: "no sirve de nada decir que la ablación está prohibida si esta práctica no está sancionada por la justicia".

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