comunicación e información de la mujer
sábado 25 de noviembre del 2000

  • La educación y capacitación es más precaria que las de los hombres

  • Microempresarias enfrentadas a la desigualdad laboral

    México DF, NOV 25, 2000 (Román González CIMAC).- En la actividad microempresarial las mujeres enfrentan una situación de iniquidad adicional.. Sus activos, ingresos, nivel de educación y capacitación son aún más precarios que los hombres que se dedican a esa actividad, señalan indicadores.

    De acuerdo a la Encuesta Nacional de Micronegocios, de reciente publicación, se advierte que las microempresas de mujeres son más pequeñas de acuerdo con el empleo que generan, ya que de 89 de cada 100 de los negocios, no tienen trabajadores/as a sueldo, en cambio, los hombres sucede en 76 de cada 100 micronegocios.

    Asimismo, 71 de cada 100 mujeres perciben ingresos equivalentes, menores a dos salarios mínimos, y 41 de cada 100 hombres están en esa situación. También establece que 31 de cada 100 micronegocios pertenecen a mujeres, y el 41 por ciento las microempresarias son jefas de hogar.

    Por otra parte, en el espacio rural, las Unidades Agrícolas Industriales de la Mujer (UAIM), derivadas de la legislación agraria, que se componen de granjas o industrias rurales aprovechadas por mujeres del campo, se enfrentan a dificultades como el limitado monto de los recursos para programas de apoyo.

    Además de la ausencia de canales adecuados de comercialización, insuficientes mecanismos de financiamiento y de esquemas crediticios adecuados a las características y posibilidades de este tipo de organizaciones productivas.

    De un total de seis mil 300 UAIM registradas a principios de la década de los noventa, sólo alrededor de 35 por ciento estaban activas.

    Algunas organizaciones, como el Grupo de Educación Popular con Mujeres, Fundación Vamos, Consultores en Desarrollo Integral, Mujeres en Lucha por la Democracia, entre otras, es necesario consolidar una política pública integral que impulse a las microempresarias.

    Pusieron de manifiesto que no obstante el reconocimiento de que la disponibilidad de microcréditos, éstos constituyen sólo una parte de la solución. “El lograr una sustentabilidad supone la atención integral con enfoque comunitario que permita el desarrollo de las economías locales y el impulso de empresas integradoras”.

    Así, resumen, una política pública integral que impulse el desarrollo de las micro empresas, deberá de ser un aspecto central y prioritario del Programa Nacional de Desarrollo y constituir uno de los principales ejes en el diseño de una política económica que considere la perspectiva de género, que sustente la equidad, justicia e igualdad de oportunidades.

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