comunicación e información de la mujer
lunes 26 de noviembre del 2000

  • Se presentará iniciativa en la ALDF para aumentar sanciones en delitos sexuales

  • La violación, una amenaza constante para millones de mujeres

    México DF, NOV 27, 2000 (Silvia Magally CIMAC).- Al presentar mañana el PRD, PAN y PRI una iniciativa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para reformar códigos penales y aumentar las sanciones en delitos de tipo sexual, cabe señalar que en países en desarrollo las investigaciones indican que la violación es una amenaza constante para millones de mujeres.

    Por ejemplo, en el Distrito Federal, el Código Penal castiga la violación con prisión de ocho a 14 años, mientras que el hostigamiento sexual se penaliza hasta con 40 días multa y si el hostigador fuera un servidor público, se le destituirá de su cargo. A su vez, el incesto, se castiga con uno a seis años de prisión.

    Otros datos revelan que entre 14 y 20 por ciento de las mujeres en Estados Unidos experimentarán una violación, por lo menos una vez en su vida.

    En una muestra aleatoria de 420 mujeres en Toronto, Canadá, 40 por ciento informaron haber tenido al menos un episodio de relaciones sexuales forzadas desde los 16 años de edad.

    En una encuesta con 300 mujeres en las prisiones federales de Canadá, 68 por ciento de todas las mujeres y 90 por ciento de mujeres indígenas, informaron haber sido objeto de maltrato físico en algún momento de su vida.

    La violencia contra la mujer recluida en instituciones y prisiones puede ser generalizada. La naturaleza del maltrato abarca desde acoso físico o verbal hasta la tortura sexual y física. Diversos estudios de mujeres en reclusión ha revelado que los guardias las desnudan e inspeccionan sus cavidades corporales.

    Mujeres de muchos países informan haber sido violadas mientras se encontraban en centros de detención. Así, el encarcelamiento, concebido como un tiempo de reforma, se convierte en un episodio más de victimización.

    Existen también mujeres quienes son objeto de maltrato sexual, “sin contacto” en el cual los hombres ponen su pene al descubierto o hacen llamadas telefónicas obscenas.

    En los casos donde se ha estudiado la agresión sin contacto, se ha descubierto que un elevado porcentaje de mujeres han experimentado este tipo de maltrato; en algunos casos hasta el 50 por ciento de todas las mujeres interrogadas han sufrido esa situación en diferentes partes del mundo.

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