comunicación e información de la mujer
miércoles 11 de octubre del 2000

  • Las agredidas, inconscientes del origen de los males que padecen, dice psicóloga

  • Derivadas de violencia intrafamiliar, la mayor parte de padecimientos de la población femenina

    LIMA, Perú, OCT 11, 2000 (Marianella Muñoz, corresponsal/ CIMAC).- Dolores de cabeza, problemas ginecológicos, dolor pélvico, desórdenes de alimentación, asma, ansiedad, abuso de drogas y alcohol, suicidio y homicidio, son algunas de las consecuencias de la violencia intrafamiliar en la que viven millones de mujeres de América Latina, el Caribe, Estados Unidos y Canadá.

    Para la psicóloga Sabina Deza Villanueva y profesora de la Universidad Femenina de Lima, el 90 por ciento de las consultas que ella atendió en forma particular, tenía como origen la violencia doméstica ejercida por el esposo, amante o expareja de la víctima.

    Explicó que lo preocupante del asunto es que las agredidas no son conscientes del origen de sus males y la mayoría sólo se limita a curarse físicamente. Además, sus pacientes, generalmente llegaban a su consultorio derivadas por alguna clínica u hospital o simplemente porque sus parientes o amistades las convencían de acudir a terapia.

    Diversas investigaciones sobre el impacto de la violencia en la salud femenina, señalan que las mujeres golpeadas muestran mayor propensión que las no golpeadas a utilizar el sistema médico, ya sea para desintoxicarse de sustancias fármaco dependientes, así como para tratarse de dolores de musculares, infecciones vaginales recurrentes, enfermedades transmisibles sexualmente, trastornos del sueño y depresión.

    También, según la Asociación Médica Americana y la Encuesta nacional sobre el Crimen de los Estados Unidos, se estimó que las 30 mil visitas a los departamentos de urgencias, 40 mil consultas médicas, 21 mil hospitalizaciones y 100 mil días de hospitalización ocurridas en el transcurso de un año, estaban asociadas con la violencia doméstica.

    Respecto de las consecuencias físicas del maltrato, sólo 50 por ciento de las mujeres víctimas acude al médico después de haber sufrido alguna agresión. Según Lea Walker, especialista norteamericana en el tema, las maltratadas utilizan la disociación como mecanismo de defensa. Es decir, separa la mente y el cuerpo por lo que no siente tanto dolor y no se llega a percibir la gravedad de las lesiones hasta que se llega al limite de la muerte.

    Además, las mujeres entrevistadas por Walker, informaron que durante los incidentes de malos tratos, sufren golpes en la cabeza en gran cantidad, se les eclipsa la visión, sienten aturdimiento y en algunos casos llegan a perder la conciencia.

    La especialista explicó que estos malos tratos y traumatismos craneales pueden causar déficit neurológico que a veces no son valorados adecuadamente o pasan inadvertidos con el caso del “shaken baby” o “síndrome del boxeador”, donde los golpes no producen efectos inmediatos sino que aparecen con posterioridad.

    En el caso de México, un alto porcentaje de mujeres sufre maltrato durante el embarazo. Ejemplo de ello, es que en el Hospital Civil de la ciudad de Cuernavaca se encontró que el 33 por ciento de embarazadas fue agredida durante la gestación. Estas madres eran cuatro veces más propensas a tener bebés de bajo peso al nacer y sus hijos era 40 veces más propensos a morir en el primer año.

    Así, a medida que aumenta la severidad de las agresiones aumenta también la dureza de las lesiones, como por ejemplo rotura del tímpano, quemaduras, cortes severos en el rostro y nalgas, pérdida de dientes, rotura de nariz, mordeduras, esguinces, lesiones de médula espinal y lesiones permanentes.

    Para buscar soluciones conjuntas a este problema, en esta ciudad se llevará al cabo del 6 al 9 de noviembre de este año el Simposio “Violencia de Género, Salud y Derecho en las Américas que reunirá a más de 150 representantes de América y el Caribe y forma parte de la campaña interagencial de la ONU “Una vida sin violencia es un derecho nuestro.”

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