comunicación e información de la mujer
miércoles 18 de octubre del 2000

  • ARTÍCULO

  • A cuarenta y siete años de haberlo logrado

    Argelia Herrera Gutiérrez*. Hoy vemos que las mujeres al igual que los hombres pueden ejercer su libre albedrío para emitir un sufragio a favor o en contra de quien sea, también sabemos de la importancia de su voto, ya que es mayoritario y, por tal motivo, codiciado por los diferentes partidos políticos. Sin embargo, en muy pocas ocasiones reflexionamos sobre el verdadero significado de todo esto. ¿Para qué nos sirve la ciudadanía plena? ¿Quiénes lucharon para obtenerla? ¿Por qué votamos las mujeres?

    La lucha por los derechos políticos, sociales y culturales de la mujer en México empieza justo con el movimiento revolucionario de 1910, cuando algunas mujeres se agruparon y levantaron la voz para tratar de conseguir un trato igualitario con los hombres, principalmente el de la educación que le estaba privado a las mujeres.

    Con la promulgación de la Constitución Política de 1917 se creía que obteníamos todos los derechos pero no fue así, aun cuando ésta no negó la ciudadanía de las mujeres y tampoco el derecho a votar y ser votadas, sencillamente no se les otorgó; es por eso muy importante utilizar un lenguaje equitativo que permita visibilizar al sexo femenino, ya que el artículo 34 decía claramente "son ciudadanos de la República los mexicanos...", y esto bastó para dejarnos fuera de la vida activa del país pues carecíamos de calidad de ciudadanas.

    La experiencia nos indica que no debemos permitir indefiniciones como ésta, que obligaron a las mujeres a muchos años de ardua lucha para cruzar la barrera: de "bulto", sin voz ni voto, a ciudadanas plenas con todas las garantías.

    Es en el sureste del país donde se dan grandes movimientos, especialmente de 1922 a 1924, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto en Yucatán, a través de las Ligas Feministas que procuraban mejorar la situación de las mujeres en todos los aspectos. Del 20 al 30 de Mayo, se llevaría a cabo un Congreso Nacional al cual asistieron 100 delegadas en el que pedían:

    • La igualdad civil para que la mujer pudiera ser elegible en los cargos administrativos (en ese momento, los ayuntamientos eran cargos administrativos, no políticos).
    • El decreto de la igualdad política y la representación parlamentaria por parte de agrupaciones sociales.
    • La consideración de la igualdad en el trabajo, para el hombre y la mujer (curiosamente lo seguimos pidiendo 97 años después).
    • La protección a las trabajadoras del servicio domestico.
    • Establecimiento de casas de maternidad, guarderías infantiles y comedores en las fábricas.
    • La creación de salas especiales en las comisarías para las mujeres.
    Estas eran algunas de las peticiones de las cuales algunas todavía tienen vigencia, pero lo importante es no ceder terreno, mantenerse en pie de la lucha. Claro que aquel Congreso no pasó inadvertido, el gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, expidió un decreto que le permitía a las potosinas votar y ser votadas, pero sólo en las elecciones municipales.

    Para estas fechas las yucatecas hacían lo propio y empezaban a conquistar algunos espacios (a pesar que aún no tenían la calidad de ciudadanas); Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche de Ponce y Raquel Dzib Cicero figuraban como candidatas a diputadas al Congreso del estado de Yucatán. Como resultado obtuvimos que Elvia Carrillo Puerto fue la primera mexicana electa diputada al Congreso local por el V Distrito, el 18 de noviembre de 1923.

    En el estado de Chiapas no se quedaron atrás y en 1925 la legislatura del Estado concedió a la mujer mayor de 18 años los mismos derechos políticos del hombre. Mas adelante vinieron algunas reacciones por parte del gobierno federal cuando el presidente Plutarco Elías Calles pone en marcha el nuevo Código Civil que decía que "...la mujer no queda sometida por razón de su sexo, a restricción alguna en la adquisición y ejercicio de sus derechos; y que al llegar la mayoría de edad tiene la libre disposición de su persona y sus bienes estando capacitadas para celebrar toda clase de contratos...".

    Al fin podrían tener un domicilio propio, tendrían en el matrimonio la misma autoridad y consideraciones legales que sus maridos y de común acuerdo arreglarían lo relativo a la educación de los hijos y las hijas, y también la administración de los bienes de estos; además de que se le concedió manejar libremente los bienes de su propiedad y disponer de ellos.

    Esto representó un gran avance en las luchas feministas porque desde ese momento la mujer pudo, sin autorización del marido tener un empleo, ejercer una profesión, dedicarse al comercio o a la industria, siempre y cuando no descuidara "la dirección del hogar". Apenas en 1928 la mujer adquiere la capacidad legal para ser tutora, fiadora, testigo de testamento, albacea y para ejercer el mandato.

    Su deseo incansable por obtener la ciudadanía plena permite que en 1934 y durante la campaña del General Lázaro Cárdenas, las mujeres se agrupen y formen el Frente Unico pro Derechos de la Mujer, en ese entonces solicitaban:

    • El voto de y para la mujer
    • La defensa de la soberanía
    • Protección a la niñez
    • Extensión de los servicios de alfabetización, guarderías, maternidad y hospitales en la ciudad y el campo.
    El 27 de Agosto de 1937 el presidente Cárdenas declaró que enviaría al Congreso de la Unión un proyecto de reformas para incorporar a la mujer definitivamente en las funciones políticas y sociales y como una muestra de su buena fe para con las mujeres, mandó la iniciativa de ley para reformar el artículo 34 (aquel que decía que son ciudadanos de la República los mexicanos y nunca mencionó a las mexicanas) "...si México aspira a fortalecer el sistema democrático, uno de los medios más apropiados para conseguirlo es evidentemente el sufragio femenino".

    El proyecto fue aprobado y enviado a las legislaturas locales para su posterior aprobación, pero ya jamás se efectuó el computo final, por lo cual la iniciativa no fructificó.

    Con el transcurrir del tiempo, las mujeres no quitaban el dedo del renglón, más parece que aprendieron como organizarse y es así como en 1940 y como Comité Nacional Femenil apoyan la candidatura del General Manuel Avila Camacho y le hacen llegar un programa que contenía diez puntos:

    Unidad de acción; plenitud de derechos; organización cívica; abaratamiento de la vida; mejoramiento de la vivienda; mayores oportunidades de educación; lucha contra el desempleo; aliento a la mujer campesina; acceso a los puestos públicos; elevación en todos los ordenes de la mujer y la familia.

    Seis años después, el 24 de diciembre de 1946, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa enviada por el presidente Miguel Alemán, en la cual se adicionó el artículo 115 Constitucional, que entró en vigor el 12 de febrero siguiente y en el que se establecía: En las elecciones municipales participarán las mujeres en igualdad de condiciones que los varones, con el derecho de votar y ser votadas. Unicamente en las municipales, tal parece que en lugar de tener más oportunidades, se les limitaba por un mandato presidencial y esto fue un mandato que se debía obedecer en todas las entidades federativas del país.

    A lo largo de los años se fue heredando a las nuevas generaciones ese mismo sentir y esas ganas de obtener el derecho que por mera omisión les fue negado, por eso un grupo de mujeres presidido por la joven abogada Margarita García Flores (que en ese momento fungía como dirigente nacional de las mujeres priístas) se acerca al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines quien le dice: ¿Usted cree don Adolfo que sea justo que no tengamos derecho al voto nada mas por haber nacido con un sexo que no elegimos? Ante lo que el candidato presidencial contestó: "A caray ustedes están hablando de algo muy serio, necesitamos reunirnos nuevamente" y se fijó el 6 de Abril de 1943, fecha en que García Flores organizó un gran evento al que asistieron 20 mil gentes y ante las cuales Ruiz Cortines prometió lo que al principio de su mandato cumpliría: La ciudadanía plena de las mujeres.

    El 17 de octubre de 1953, se publicó en el diario oficial el nuevo texto de artículo 34 constitucional que decía: Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres, que teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además los siguientes requisitos: haber cumplido los 18 años, siendo casados, o 21, si no lo son; y tener un modo honesto de vivir.

    * Directora del Periódico “Mujer”.

    > Noticias del Día