![]() |
comunicación e información de la mujer martes 24 de octubre del 2000 |
||
|
|
|||
|
Así explica una mujer colombiana por qué hace 26 años decidió, relató al diario Christian Science Monitor, dejar a su familia, cambiarse el nombre y unirse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), que es ahora la facción más numerosa y temida de ese país sudamericano. Cuando González se unió a la guerrilla, dicha facción contaba con apenas 900 miembros, casi todos del sexo masculino. Pero ahora es un ejército de 15 mil, conformado en una tercera parte por mujeres. Tendencia que seguirá. Sandra, una comandante guerrillera al mando de 24 efectivos, no mayores --incluyéndola-- de 25 años, explica que en la guerra "todos tenemos las mismas responsabilidades, hombres y mujeres". Al igual que Eliana, Sandra proviene de una familia campesina del área rural, explica a Magazine 21. A decir de Lucía, una revolucionaria de 16 años, "desde la primera vez que tomas un arma te sientes orgullosa, más importante. Como civil no perteneces a ninguna parte, pero al convertirte en guerrillera las personas te tratan mejor". Las facciones como FARC ofrecen igualdad de género y libertad de las expectativas comunes de una sociedad machista, pero el precio que cobran a cambio, es también muy alto. Y Cuenta: "Una vez que te haces soldado, eres soldado y nada más", cuenta Eliana, ahora mayor de 40 y la más antigua efectiva de esa organización armada, "pero si eres madre, lo serás por siempre". Después de unirse a las fuerzas revolucionarias, González no vio a su hija por nueve años. "No puedes ser guerrillera y madre a la vez, pues vas a descuidar una de las dos cosas, y usualmente serán tus hijos", dice la comandante Mariana Páez, miembro del equipo de negociaciones de las FARC. "A las guerrilleras se les imparte cursos de control de la natalidad, y en caso de quedar embarazadas se les obliga a dejar al bebé con sus familias", admite Sandra. "Es una regla estricta. A la mayoría de nosotras nos gustaría tener hijos, pero no debemos", continúa. Lucía no está de acuerdo: "Si te casas es peor. Los hombres te son infieles y te llenan de niños. Es mucho mejor acá. Yo escogí un camino distinto al de la mayoría de colombianas y pienso que es el correcto", concluye.
|
|||
|
|
|||
| > Noticias del Día | |||