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comunicación e información de la mujer martes 24 de octubre del 2000 |
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Aunque ésta es una problemática mundial, el aspecto cultural pesa mucho en la mujer latinoamericana, quien al mismo tiempo que se enfrenta a la necesidad y oportunidad de trabajar fuera del hogar tiene que resolver el cuidado y atención de sus hijos, en muchas ocasiones sin apoyo de ningún tipo. El doctor Robert G. Myers, especialista en educación y consultor independiente, explica que las mujeres latinas suelen presentar conflictos cuando por cuestiones laborales tienen que dejar a sus hijos e hijas al cuidado de otras personas, y sienten que están fallando en su función principal. Lo anterior, durante su participación en el IV Encuentro de Educación Inicial “La calidad de las interacciones hace la calidad del aprendizaje”, organizado por la Secretaría de Educación de Nuevo León. El doctor Myers reconoció que para salir de la pobreza o para satisfacer nuevas necesidades es necesario que otra persona de la familia trabaje y, en ocasiones, puede ser un hijo o la mujer. “Esto al mismo tiempo que implica una necesidad, es una oportunidad para la mujer de desarrollarse en una forma distinta que no es solamente en su papel de madre, es la oportunidad de tener una identidad propia”, explicó. El problema aparece, dijo, cuando la sociedad no responde a esta oportunidad y necesidad de trabajar de las mujeres, a través de programas que permitan un trabajo digno bajo buenas condiciones. “Un ejemplo de esto son las maquiladoras, que en su mayoría no tienen las prestaciones sociales; incluso la forma de contratar mujeres es asegurándose que no tengan niños o si se embarazan se les despide, lo cual no representan la ley más justa y digna”, explica. Aunque sabe que esto no es lo común, Myers señala que si los hombres esperan que sus esposas trabajen fuera del hogar, ellos también deben asumir responsabilidades dentro del mismo. Quienes tienen acceso a los Cendis o a las guarderías, resuelven sus problemas de cuidado mientras sus hijos son pequeños, pero cuando tienen edad para preescolar sus horarios se vuelven incompatibles, ya que aquí sólo permanecen tres o cuatro horas, pero “la necesidad de los padres no termina cuando los niños tienen cinco años”, afirma.
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