comunicación e información de la mujer
miércoles 25 de octubre del 2000

  • Afirma Católicas por el Derecho a Decidir

  • Romper con la discriminación hacia las mujeres, reto del movimiento feminista

    México DF, OCT 25, 2000 (Mónica Chavarría/CIMAC).- El reto del movimiento feminista es realizar acciones unitarias que rompan la discriminación de las mujeres y ampliar la base social que apoye la justicia de éstas, así como dejar de lado las diferencias entre las organizaciones feministas sobre las estrategias para satisfacer las demandas de las mujeres.

    Entre los rezagos del feminismo están no atender las reivindicaciones de las mujeres de clases populares, la de los enfermos del Sida, las demandas lésbicas y no propiciar la reflexión sobre la masculinidad para incidir en un cambio cultural, indicó María Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir.

    Dijo que falta reconocer que la agenda feminista va más allá de los derechos sexuales y reproductivos, porque tiene que ver con “erradicar la pobreza, alcanzar la educación universal y eliminar la discriminación”, toda vez que ésta va en contracorriente con la instalación del modelo neoliberal.

    Agregó que dicha agenda debe crear las condiciones necesarias para mejorar la autonomía de las mujeres, hacer efectivos los derechos sexuales y reproductivos, que son una demanda “imprescindible de la democracia y de la justicia social”.

    Asimismo, señaló que uno de los pendientes del movimiento es que ante al avance de la derecha, encabezada por Vicente Fox, afecte los logros y derechos alcanzados por las mujeres.

    Lo anterior como parte de la reflexión sobre los “Los rezagos y las alternativas de lucha” del movimiento feminista y de mujeres, dentro del seminario Feminismo en México: Revisión histórico-crítica del siglo que termina, organizado por el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM.

    En tanto, Gisela Espinoza, economista y maestra en desarrollo rural, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dijo que el reto del feminismo y de las organizaciones no gubernamentales es “abandonar las participación pasiva donde sólo sean utilizadas como “simples comités para justificar políticas sociales y proyectos financiados por instancias internacionales”.

    Por ello, Espinoza enfatizó que el feminismo del siglo XXI debe “recuperar su carácter insumiso y ser crítico ante las desigualdades sociales y de género”, pues resultaría estratégico para potenciar su papel político e incidir en la transición del cambio cultural.

    Claudia Hinojosa, asesora del Centro de Liderazgo Global de las Mujeres, con sede en New Jersey, sostuvo que el movimiento feminista y, sobre todo el lésbico, tendrá que hacer visible las violaciones a los derechos humanos y sexuales, así como insertar sus propuestas en el escenario político, como parte de los retos de lucha.

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