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comunicación e información de la mujer lunes 25 de septiembre del 2000 |
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Rivera señaló que es urgente avanzar en la equidad de género, ya que los países que han hecho de la equidad social una política de Estado y un compromiso ciudadano han eliminado la pobreza, tienen altos índices de desarrollo humano, menores problemas de gobernabilidad y han logrado una convivencia más armónica. Por ello, Rivera dijo que la llegada de las mujeres a los puestos de decisión se debe a que han sido impulsadas a ingresar al mercado laboral y porque han sucumbido al desgaste de la doble o triple jornada, así como por al deterioro de los ingresos. La también economista indicó que en América Latina se reduce cada vez más la participación femenina en la toma de decisiones, siguiendo las condiciones que imponen los organismos financieros internacionales, en donde se conserva una política de falta de igualdad de oportunidades y la falta de regulación de los mercados que hacen más pobres a los pobres. Así, “el reto del movimiento de mujeres en América Latina está en centrar su acción en impulsar una nueva estrategia de desarrollo humano desde la reivindicación de la equidad social, étnica y de género”, porque de lo contrario se conformarán “con las migajas del actual modelo económico social”, señaló. Además, continuó, este modelo económico se caracteriza por las vulnerabilidad, incertidumbre e inseguridad que parecen ser las claves del nuevo milenio. “La pobreza es un factor estructural de nuestras sociedades, como también han pasado a serlo la corrupción, la existencia de poderes paralelos al estado y la violencia en sus múltiples manifestaciones”. De esta manera, es necesario impulsar la igualdad de oportunidades en la educación, en el trabajo, la gestión pública y la política. Sin embargo no basta con cumplir lo anterior, sino se trata de reorganizar la economía y la sociedad, en función de otro tipo de desarrollo que permita potenciar las capacidades individuales y colectivas y que con ello las personas gozan de una vida digna, en un clima de igualdad de oportunidades, derechos y deberes. Cabe recordar que la globalización se asienta en los dramáticos diferenciales de niveles de vida y de condiciones de trabajo que existen entre los países desarrollados y los llamados países emergentes, en el desmantelamiento del Estado benefactor y en el descalabro de las organizaciones gremiales y sindicales tradicionales, por ello se acentuó más la indiferencia a la desigualdad. Finalmente, Rivera señaló que como nunca antes en la historia de la humanidad las mujeres enfrentan hoy un alto nivel de estrés, de fatiga crónica, de enfermedades cardiovasculares, así como de violencia doméstica. Por tanto, “lejos de interpretar como victoria histórica el índice de participación de las mujeres en el mercado de trabajo, se necesita estudiar a fondo si eso ha significado una mejora en su calidad de vida.
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