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comunicación e información de la mujer miércoles 8 de agosto del 2001 |
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Los días 7, 8, 9 y 14 de agosto, son los días en que se lleva a cabo dicho evento que cuenta al día de hoy con 29 de 48 propuestas regionales para solucionar las desigualdades de la población femenina mexicana. Testimonios recogidos por esta agencia, muestra que la mayoría de las mujeres entrevistadas desconocen la realización del foro, pero de lo que sí están seguras y no es ajeno para ellas es exigir un salario justo, igualdad de oportunidades en la educación, servicios de salud y seguridad social que les ayuden a enfrentar la cotidianidad. Irma Farfán de 20 años y estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco (UAM-X), desconoce la realización del Foro de Consulta, pero opinó que el plan debe estar hecho por las mujeres y no por las autoridades, porque esa es una cuestión de poder y no puede haber igualdad si no están las mujeres. “El plan debe hacer consciente a toda la gente que no puede haber desigualdades”. Para Juana López Cruz de Almoloya de Juárez, estado de México, 46 años, integrante de la Central Campesina Independiente (CCI), es necesario que nos ayuden a las mujeres. Necesitamos trabajo, cerca de donde vivimos, queremos que nuestras hijas sigan estudiando porque cuando salen de la secundaria ya no tenemos recursos económicos para seguir apoyándolos. De ello, datos de la Encuesta Nacional de Juventud 2000, elaborada por el Instituto Nacional de la Juventud, revela que entre los 12 y 19 años de edad, las y los jóvenes dejan la escuela fundamentalmente por dos razones, la falta de recursos económicos y la necesidad de trabajar. Asimismo, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer que la asistencia al sistema escolar de la población joven representa el 24.9 por ciento de los 18.4 millones del total que acude a la escuela, de ella la proporción de asistencia escolar masculina es mayor a la femenina con 25.4 y 22.2 por ciento respectivamente. Graciela Dorantes de 50 años, secretaria retirada, también desconoce la realización del foro. Ella cree que para que haya igualdad, las mujeres deben recibir el mismo salario que los hombres cuando hacen el mismo trabajo, tener las mismas oportunidades para estudiar. Dijo que hay muchachas muy capaces, pero mientras ellas trabajan o se quedan en la casa, sus hermanos son los “ganones” para ir a la universidad. Creo que las mujeres estamos muy fregadas en casi todo, porque hasta para comprar una lavadora se necesita el aval del marido. Por su parte, Andrea Pérez y Alejandra Vázquez, asesoras de ventas 35 y 36 años respectivamente, indicaron que no sabían del programa, pero ojalá que funcione, sobre todo en el asunto de los sueldos, porque a las mujeres se les paga menos que a los hombres y eso no hay quien le ponga un freno. Dijeron estar en desacuerdo con el despido de mujeres por estar embarazadas, debe quedar totalmente prohibido en ese programa. En particular, resaltaron, nos gustaría que el programa incluyera un apartado para las vendedoras que no tenemos sueldo base ni prestaciones, vivimos de las comisiones, y bueno, hay muchas mujeres que no tienen otro apoyo económico y son la cabeza de la familia y “¿si no vende que come ella y sus hijos?” De acuerdo a indicadores de la Encuesta Nacional de Empleo del 2000, en México, el 10 por ciento de los hombres peor pagados ganan de 25 a 27 por ciento más que las mujeres. Es decir, los ingresos promedio globales de las mujeres son aproximadamente 35 por ciento inferiores a los de los hombres. Así, este problema se agudiza al incluir a los trabajadores sin salario, sector en el que una proporción mayoritaria es población femenina. Además, el estudio revela que más de 24 millones de mujeres que combinan el trabajo doméstico con el extradoméstico, trabajan entre seis y diez horas más diariamente que los varones. En tanto, cifras del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) destacan que la participación de la mujer en la vida empresarial, política y de toma de decisiones aún no refleja una situación de equidad respecto al hombre. De igual manera reconoce que el principal obstáculo que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral son las cuestiones relacionadas con la familia, el grado de educación y de experiencia laboral, así como mecanismos discriminatorios propios del mercado, lo que explica por qué en una alta proporción las mujeres se desempeñan en categorías ocupacionales secundarias. Para María Luisa de 39 años de edad y cerrajera de oficio desde hace tres años en vía pública en la calle de Morelos, divorciada con tres hijos, dos adolescentes y uno de 10 años, aseguró que no ha escuchado nada del foro, y que para ella un programa de igualdad de oportunidades y no discriminación contra la mujer debe asegurar que ya no se abuse de la mujer ni que se le discrimine aún en la propia familia, como ella lo ha vivido. Reveló que desde que se separó hace siete años, la familia la ve con desconfianza, pero ella les ha demostrado que puede salir adelante sin un hombre y sacar a sus hijos como lo ha hecho pues el papá de ellos, quien se dedica a la construcción de salas, cuando quiere da dinero y cuando no ni quien lo obligue. Dijo que si realmente se quiere ayudar a las mujeres, hay que darles facilidades de crédito para vivienda, priorizando a las madres solteras y que no tienen forma de comprobar ingresos. Relató que cuando fue a una junta para solicitar vivienda, el primer requisito, es que tuviera un sueldo base, y dice que “aquí --en la vía pública--se gana muchas veces mejor que en una oficina, pero por ese detalle ya no puedes tener una casa. De acuerdo a una publicación “Hombres y Mujeres de México” del INEGI/2001, en el año 2000 el número de hogares es de 22.6 millones, de éstos, 18 millones están encabezados por un hombre y 4.7 millones por una mujer. En ese sentido, el contenido del estudio indica que considerando el sexo del jefe, se observa que los hogares dirigidos por mujeres han aumentado en términos relativos más que los encabezados por varones, tanto en las áreas rurales como en las urbanas. Hoy, durante las marchas que se efectuaron en la capital del país, mujeres campesinas mencionaron que desconocen el programa. Destacaron que en sus localidades no existe mucha difusión. “Y, de todas maneras estando, por ejemplo, aquí --en la ciudad de México-- no está uno enterado bien de cómo son las leyes”. De tez morena, quemada por el sol, Lucila Luna de 30 años, originaria de Puebla, comentó que debe haber igualdad, tanto para los hombres como para las mujeres. Las tierras deberían ser repartidas tanto para ellos como para nosotras. “Ahora, las mujeres ya pueden trabajar en cualquier lugar que se les ponga”. Por su parte, Regina Sofía Cruz García de 39 años, de Santo Tomás Ocotepec, Tlaxiaco, Oaxaca, dijo que tanto en el trabajo como en la casa debe ser igual para los hombres y mujeres, “no debe haber ni machismo ni feminismo”. Así, para la mayoría de las mujeres cuestionadas, la elaboración de este plan, aun desconociéndolo, debe ser efectivo y no debe olvidar de que la educación, la salud, la participación en el trabajo y el desarrollo personal de las mujeres son derechos para todas y que no sólo a ellas las lleva a tener una vida digna, sino que se refleja en toda la sociedad. Con información de Román González, Dunia Rodríguez, Sonia del Valle y María Huerta
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