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comunicación e información de la mujer sábado 11 de agosto del 2001 |
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El especialista en salud pública llamó a procurar que los ancianos transcurran por la vejez de la mejor manera posible. En este momento, agregó, existe un aumento importante en la esperanza de vida de los individuos, quienes pueden alcanzar, en promedio, hasta los 70 años de edad. Actualmente, la población mayor de 60 años en México es de seis millones, pero en dos décadas rebasará los 10 millones. Esta es una situación que deben prever los sectores de la población más jóvenes, no sólo para anticipar las condiciones en las cuales vivirán, sino para preocuparse por hacer más llevadera la vida de los ancianos. De hecho, el aumento del promedio de vida ha hecho que en algunos países cambien las condiciones de la pensión; por ejemplo, en donde la gente vive más de 80 años ya se piensa en que no se pueden jubilar a los 60, porque entonces se le debe dar su pensión por periodo de alrededor de 20 años; aunque, aclaró, tampoco se trata de que el obrero se jubile hoy y muera mañana. En ese contexto, los sistemas de pensiones deben buscar algunas fuentes de financiamiento que les permitan realmente servirle a los trabajadores, porque de seguir así, estos subsidios seguirán siendo insuficientes. Así, subrayó, la senectud puede considerarse un problema con serias implicaciones económicas. Por ejemplo, “un individuo de más de 60 años gasta 10 veces más en atención médica que uno de 20 a 30, es decir, el aumento en el promedio de la duración de la vida es congruente con la aparición de más ancianos que antes”. Esto se debe a la degradación biológica, funcional y social, por lo cual atraviesan las personas en esta etapa de su vida, lo que los lleva a una disminución de su capacidad inmunológica y de adaptación. Además, los ancianos tienen menor capacidad defensiva contra los riesgos extraños al organismo y una disminución progresiva en la capacidad de recuperación, en caso de una agresión del entorno, indicó el profesor de la FM. Podemos decir, aseveró, que la senectud no tiene edad precisa, porque sentirse viejo puede venir antes o después de lo que la existencia cronológica indica; “ello depende de la personalidad del individuo, de su capacidad psicointelectual, de su pasado, del concepto de lo que la sociedad estima valioso en los ancianos y del trato que la misma le dé a un anciano en particular. Los viejos que se mantienen en buenas condiciones físicas, psíquicas, y continúan activos, aun cuando estén jubilados, no sufren su envejecimiento porque para ellos no ha habido una grieta en su existencia, y lo que hacen es continuar su línea de vida cambiando sólo algunas actividades. Se puede hablar de envejecimiento normal o natural y el ocasionado por enfermedades de mucho desgaste, que en este periodo se empiezan a manifestar. Debido a que en los ancianos la respuesta a las agresiones externas es menor y el funcionamiento de algunos de sus órganos es cada vez más defectuoso, son más proclives a las enfermedades de tipo degenerativo y agudas, tardan más en sanar y, en muchos casos, dejan secuelas irreversibles, mencionó Barquín Calderón. En la actualidad, entre las principales causas de mortalidad general se encuentran, en los primeros lugares, las que padecen los ancianos: enfermedades del corazón y cerebro-vasculares, tumores malignos, accidentes y diabetes mellitus. También, abundó, existen otros factores de riesgo que contribuyen a envejecer, como el desgaste social, físico, psicológico e incluso los sufrimientos. Entre los efectos visibles del envejecimiento, mencionó, se encuentran la pérdida de la elasticidad de la piel, la aparición de las arrugas y la frecuencia de aparición de moretones por fragilidad en los vasos sanguíneos superficiales; así como una disminución de las masas musculares y la pérdida de fuerza. A esta edad, dijo, se empiezan a caer los dientes, hay dificultad para mover las articulaciones, se adelgazan los cartílagos vertebrales hasta que casi desaparecen y como consecuencia de ello la gente pierde estatura y empieza a tener dificultad para caminar o sentarse. Existe disminución de la agudeza visual y la función auditiva, osteoporosis, acumulación de ácido úrico, obesidad, arteriosclerosis, enfermedades del hígado, Parkinson y Alzheimer, entre otros padecimientos, precisó el académico. Para que los ancianos vivan más sanos, destacó, deben mantener el peso del cuerpo por debajo del peso normal en un 10%; alimentarse equilibradamente en cantidad y calidad, además de hacer ejercicio, lo cual no retarda el envejecimiento, pero sí ayuda a hacerlo en mejores condiciones. El problema real, concluyó, no es que la gente viva mejor sino más y con una buena calidad.
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