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comunicación e información de la mujer lunes 15 de enero del 2001 |
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Al participar en el Foro Nacional por la Vigencia del Estado Laico, agregó que la jurisprudencia plantea que el principio de la privacidad personal tiene al centro los conceptos de “inviolabilidad de la personalidad”, “intimidad” y la “integridad corporal”. Por eso, aseveró la antropóloga, la defensa de la privacidad consiste en el derecho de la persona a no sufrir la intrusión gubernamental injustificada, en asuntos tales como la sexualidad y la reproducción. Ejemplificó que la coincidencia amorosa, el deseo sexual, la decisión de compartir la vida con otra persona, la paternidad y la maternidad no son decisiones públicas. “Son expresiones individuales que conllevan derechos ciudadanos para su ejercicio”. La Iglesia católica no acepta que las personas tomen decisiones íntimas sobre su sexualidad y reproducción. Al contrario, apuntó, exige que se tengan las hijas e hijos que Dios desee, pontifica sobre la suciedad del sexo por placer y presiona para una reproducción sin límites. Por suerte, añadió, una mayoría de personas en México tienen actitudes más liberales y tolerantes respecto a la sexualidad y la reproducción que las planteadas por la jerarquía católica. “Se divorcian, usan anticonceptivos, interrumpen embarazos, y tienen relaciones con personas de un cuerpo igual al suyo”. Aseguró que el laicismo es el cimiento de un Estado democrático que pretende ofrecer igualdad a las personas a partir del principio de soberanía popular y de la libre determinación de los individuos. Así, afirmó, sin pensamiento laico no se desarrolla ni la ciencia, ni la democracia moderna. Definió que la gran tarea y la esperanza de una ciudadanía democrática es que cada una y uno de nosotros sea capaz de tolerar y ser tolerado. “Esta es una actividad compleja, desafiante de los fundamentalismos, que requiere de grandes dosis de respeto”.
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