![]() |
comunicación e información de la mujer martes 23 de enero del 2001 |
||
|
|
|||
|
Cuando la ex profesora de Economía y devota católica Gloria Macapagal Arroyo asistió a la Cumbre Mundial de Mujeres 2000 en Johannesburgo en calidad de vicepresidenta, y unos días antes de convertirse en figura central en la cruzada de Estrada contra la corrupción, ella elevó la esperanza de que una política de alto nivel podría mejorar la vida de las mujeres. Ese 5 de octubre en Johannesburgo, Macapagal nombró algunos problemas graves como “el apartheid económico que mantiene a las mujeres como productoras y consumidoras de segunda clase en el mercado mundial” y aseguró que tendría que destinar un mínimo de cinco por ciento de su presupuesto para un programa de género y desarrollo. Más aún, describió el sistema de microfinanzas en Filipinas, bajo el régimen de Estrada, como uno muy útil para los compromisos de las mujeres de las comunidades. Pero de hecho, nada ha cambiado, ni cambiará en Filipinas, resume la periodista Jutta Lietsch del diario alemán Gegeszeitung. Durante décadas cada político filipino prometía reformas a la propiedad de la tierra, más trabajo y justicia para los pobres, pero saqueaban al país, asegura Lietsch. La primera presidenta en ese país asiático, Corazón Aquino, quien llegó al poder en 1986, tampoco cambió nada y existen pocas oportunidades para la urgente reforma a la tierra con una presidenta llamada Macapagal Arroyo, porque esto tocaría los más profundos intereses de los terratenientes filipinos, parte fundamental de la estructura política actual y de la que proviene la presidenta. En tanto que un análisis de la periodista australiana Louise Williams sobre el impacto de las mujeres políticas en Asia revela que su desempeño hace perder esperanzas sobre el empoderamiento de las mujeres, como en el caso de Benazir Bhutto, ex presidenta pakistaní que prácticamente no tocó las leyes sobre violencia sexual. Las leyes durante el mandato de Bhutto, requerían que la mujer agredida presentara cuatro testigos de la violación para evitar ser acusada por relaciones prematrimoniales, o infidelidad, en caso de ser casada, explicó Williams. En su nuevo libro “Esposas, amantes y matriarcas”, Williams se pregunta cómo es que una región pudo haber producido la primera jefa de Estado del mundo al mismo tiempo de tolerar la prostitución infantil de Bangkok y Manila. Su tesis es que la mayor parte de las mujeres políticas en Asia llegaron al poder a través de sus esposos o padres, además de que la pertenencia a una cierta familia o clase política, es más importante que ser hombre o mujer, por lo que las redes de solidaridad con otras mujeres, las pobres, parece intrascendente.
|
|||
|
|
|||
| [Página Principal] [Agencia de Información] [Noticias del Día] | |||