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viernes 26 de enero del 2001

  • Asegura investigadora de la UNAM

  • Las políticas sociales inequitativas, consecuencia de las restricciones de los sistemas de pensiones

    México DF, 26 de enero, 2001 (Román González CIMAC).- Las limitaciones de los sistemas de pensiones no provienen de la falta de productividad social o de recursos financieros, menos aun del envejecimiento de la población, sino en las políticas sociales iniquitativas existentes, aseguró María Luisa González Marín, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

    La perspectiva, explicó, de que más del 50 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) no llegue a tener seguridad social (SS), implica que se descuida a la población más necesitada y que la SS se convierta en un mecanismo de redistribución regresiva.

    González Marín dijo que eso significa que una parte de los servicios y prestaciones que se ofrecen a los derechohabientes pesan también sobre los ingresos de las personas que no gozan de prestaciones sociales.

    El derecho a las pensiones está ligado a cierto tipo de relaciones laborales, sobre todo se da en los trabajadores asalariados que se desempeñan dentro del sector formal y que tienen cierta estabilidad en el empleo, señaló.

    Para el resto, apuntó González Marín, de los trabajadores que entran en modalidades de contratación por horas, tiempo parcial, relación mercantil, trabajador por su cuenta, honorarios, etcétera, las empresas o instituciones no les otorgan --en la mayoría de los casos-- seguridad social y, por lo tanto, el derecho a pensionarse.

    En el caso de México, estudios del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) --para trabajadores públicos y privados-- indicaban que en 1996 la relación de trabajador activo/pensionado (TA/P) era de 15 a uno y la tasa de contribución del empleado subió al 8.5 por ciento. Dentro de 30 años, la TA/P llegará a dos a uno.

    Explicó que el crecimiento de la relación TA/P, se debe al aumento del desempleo y subempleo, a los programas de retiro voluntario y a la disminución de la edad promedio del trabajador retirado --en el ISSSTE se redujo de 62 a 51 años.

    Estas cifras proporcionadas por funcionarios del ISSSTE indican que el número de jubilados tiende a ser mayor frente a los trabajadores activos, en 1986 había 26 TA por un pensionado, relación que en 1999, era de seis a uno, y se espera que en el año 2005 llegue de tres a uno.

    Así, concluyó la investigadora, la carga que representa el sector de la población avanzada, no está tanto en la estructura demográfica, sino en la desigualdad socioeconómica existente, caracterizada en los bajos salarios, seguridad social insuficiente y desigualdad de ingreso,

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