comunicación e información de la mujer
sábado 27 de enero del 2001

  • Sólo el 1% de ellas en el mundo es propietaria

  • Se fortalecen mujeres rurales para tener acceso a la tierra

    San José, Costa Rica, 27 de enero, 2001 (Patricia Blanco*).- En medio de la crisis que sufren miles de familias campesinas centroamericanas y enfrentando las políticas económicas adversas dirigidas a este sector, diferentes organizaciones de mujeres rurales participan en una iniciativa de fortalecimiento colectivo, en donde aprenden herramientas de negociación que les permita el acceso a la tierra.

    De acuerdo con la información proporcionada por el Servicio Especial de la Mujer, las cifras indican que sólo uno por ciento de la población femenina en el mundo es dueña de la tierra, aun cuando se reconoce que las mujeres rurales participan muy activamente en la producción agrícola y hasta en la comercialización de los productos.

    La herencia es una de las prácticas culturales que más ha contribuido a perpetuar la exclusión de las mujeres del régimen de propiedad.

    "Las mujeres siempre quedan en segundo plano, reciben menor cantidad y calidad de tierra", explicó Felicia Ramírez, agrónoma costarricense y funcionaria del proyecto "Sembrando cambios en Centroamérica: Mujeres, propiedad de la tierra e incidencia organizada", de la Fundación Arias para el Progreso Humano, con sede en Costa Rica.

    Ramírez indicó que las principales barreras para dar un tratamiento igualitario entre hombres y mujeres en la tenencia de la tierra siguen siendo culturales y legales. "Siempre hay problemas debido a prejuicios culturales, aunque exista un marco legal favorable al derecho de las mujeres de acceso a la tierra y a la propiedad.”

    La experta denunció que la equidad no está incorporada en las leyes, a pesar de que los gobiernos han adquirido compromisos a través de convenciones y conferencias internacionales a favor de las mujeres.

    Las reglas establecidas para la administración de los bienes en el matrimonio y la unión de hecho no siempre benefician a las mujeres.

    Por ejemplo, en Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, la ley establece que los bienes deben ser administrados conjuntamente por los cónyuges, sin embargo, en Guatemala y Honduras la normativa dice que la administración de los bienes familiares está a cargo del cónyuge varón.

    También hay diferencias entre países en el caso de distribución de los bienes cuando ocurren divergencias, separación o divorcio. En Guatemala, Costa Rica y Panamá los bienes se distribuyen equitativamente, mientras que en Nicaragua cada cónyuge puede disponer libremente de los bienes inscritos a su nombre. En El Salvador se valoran los patrimonios de cada uno y la diferencia de crecimiento entre uno y otro se divide por partes iguales.

    Una norma reciente en la región, introducida gracias a la presión de las mujeres y que establece un principio más igualitario, es la titulación conjunta, es decir, que los bienes como tierra o viviendas concedidos por el Estado deben inscribirse a nombre de ambos cónyuges que vivan en matrimonio o en unión de hecho.

    * Corresponsal de SEM

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