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martes 13 de febrero del 2001

  • CRITERIO PROPIO

  • Secuelas de 70 años de gobierno

    México DF, 13 de febrero, 2001 (Marta Guerrero González* CIMAC).- La herencia del antiguo régimen presidencialista nos ha dejado secuelas importantes a tratar. Habría que empezar con la discusión y análisis sobre la derrota para el PRI y PRD del pasado 2 de julio. Si el partido del sol entiende la necesidad de replantearse los esquemas sociales y las propuestas de gobierno no es lógico que el PRI se encierre en estólido quehacer de antaño.

    Para muestra un botón yucateco. La presidenta del PRI, Dulce María Sauri Riancho, durante la pasada elección se asegura un puesto dentro del Senado de la República y se queda tan pancha. Acción a la que jamás se había atrevido ninguno de los otros dirigentes. Lo que nos sugiere dos cosas:

    Primero, que la señora conocía el estado que guardaba la tendencia del voto, o que por lo menos asumía el abandono de Zedillo como la confirmación de la pérdida del poder. En cualquier caso ella necesitaría de un puesto emergente garantizado desde antes de conocer los resultados definitivos.

    Segundo, que la dulce matrona guardaba un pacto con el cacique de su estado, para validar las chapuzas y componendas que los mantuviera en el poder por otro largo periodo. Es decir, como presidenta de su partido y como exgobernadora interina el amarre contendría los hilos que la sentaran de nueva cuenta en la silla de la gubernatura, tal como fue el caso de Víctor Cervera Pacheco.

    Así las cosas o parecidas, los priístas tendrían que exigir la renuncia de la senadora y mandarla a su curul para empezar cuanto antes a aplicar los primeros auxilios a su partido. La emergencia necesita de los mejores modos de la política y la voluntad legítima de acudir a la práctica democrática como medida de salvación.

    Si Cervera se sale con la suya e inscribe a Yucatán en el país vasco, lo más seguro es que los lugareños protesten según las encuestas realizadas la popularidad del autoritario gobernador está por debajo de la del presidente Fox. También esas encuestas revelan que se debería de aceptar la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Es decir, el Pacto federal.

    La encuesta realizada por El Universal exhibe la desconfianza de los yucatecos en el proceso realizado por el gobernador para escoger a sus consejeros a calificar la elección, que ya de suyo nace dentro de la desconfianza.

    Pero al viejo gobernador se le olvida que para otras, todas, las demás cosas se sirve de los apoyos del gobierno federal. Debe ser terrible el sentimiento de soledad de un hombre que ha ejercido el poder a sus anchas y que se niega a aceptar que las cosas son y deben ser diferentes. Ya no puede imponer a sus cómplices, ni a sus guardaespaldas. Ahora debe, como todos, responder a la sociedad y ofrecer verdades para sus demandas.

    Cervera debería conocer los dichos de Víctor Carrillo Olea cuando pensaba que era inamovible y que todos se la iban a pelar (La grosería no es mía). Sin embargo, se quedó sin su despacho en el edificio de gobierno. Cervera debería analizar las razones por las que Francisco Labastida perdió. Y tal vez no estaría de más que le preguntara a Raúl Salinas de Gortari si a lo largo de sus años en la cárcel se le ha ocurrido una manera de haber evitado estar detrás de las rejas.

    Espero que a Vicente Fox no se le ocurra que Santiago Creel pague los cochineros y obscenidad del déspota del Mayab, que vuela entre los cielos de la vela perpetua y se tutea con Dios, ahora tan de moda.

    * Presidenta de la Asociación de Periodistas Communica

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