comunicación e información de la mujer
domingo 25 de febrero del 2001

  • Por estar flacas y bellas, ponen en peligro su vida

  • Mujeres frente al espejo: reflejo de conductas obsesivas

    México DF, 25 de febrero, 2001 (Silvia Magally CIMAC).- Mujeres frente al espejo, plantea la preocupación eterna de las mujeres: su apariencia física.

    Para todas, es un importante lucir bien, sin embargo este objetivo puede llegar a convertirse en una obsesión o en un problema mental. La presión de la sociedad y la que los hombres ejercen hacia la mujer, pueden conducirla a límites extremos como dejar de comer para lograr la esbeltez o someterse a delicadas intervenciones quirúrgicas que no sólo ponen en riesgo su salud, sino su vida.

    La puesta en escena, en el Teatro 11 de Julio, en esta ciudad con actrices jóvenes y maduras, refleja la realidad de muchas que han caído en la trampa de la exigencia, de la imposición que las hace tratar por todos los medios de evitar el envejecimiento.

    Jóvenes y adultas echan mano de todos los consejos y recetas para estar en forma, como se ve en la obra teatral. Dejan de comer para lucir como modelos, gastan fortunas en sinnúmero de cremas para retrasar la aparición de las temibles arrugas, se opta por las “restiraditas” y liposucciones o bien, se operan todo lo operable como los senos para aumentar su tamaño.

    La cadena de sacrificios es larga e inicia a temprana edad, todo se vale para conservar el atractivo, así como un hombre a lado.

    Las historias de Mujeres en el espejo, son tan reales como lo son las de la vida cotidiana. Mujeres que en la sala de espera del cirujano, cuentan las suyas propias, historias que son el reflejo de las de todas.

    Se trata de rejuvenecer a los 50 para conquistar a un hombre de 40. Hay que tener más grandes los senos, porque eso es en lo primero en que se fijan los hombres. Hay que hacerse la “lipo” porque a mi marido no le gusta “mi panza”. “Hay que ser muñecas de aparador porque simplemente somos mujeres”.

    Las ideas estereotipadas, las imágenes que se reproducen en la televisión, las conductas machistas, provocan que las mujeres vivan insatisfechas con su apariencia lo que deriva en la eterna frustración, porque al final se dan cuenta que no existe receta alguna para retener el amor del hombre.

    Mujeres en el espejo, habla también de la terrible realidad a la que tiene que enfrentarse una mujer que por cáncer mamario pierde una parte de su cuerpo. De las repercusiones sexuales que provoca la mutilación y que sin bien para las ricas el cirujano puede ser una opción, en el caso de las pobres no existen alternativas.

    El mensaje de esta puesta teatral, dirigida por Sergio Jiménez, es rescatable e invita a las mujeres a verse reflejadas y reflexionar en una serie de conductas que no llevan a otra parte más, que al desgaste y la frustración, porque habría que entender que las mujeres son mucho más que un par de “tetas” bonitas.

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