comunicación e información de la mujer
domingo 15 de julio del 2001

  • Asegura la secretaria académica del PUEG

  • Revalorizar la sexualidad, indispensable para el conocimiento humano

    México DF, 15 de julio, 2001 (CIMAC).- “Es necesario dejar de ver a la sexualidad como lo más importante en nuestra vida, desenmarcarla del área de la genitalidad y abrir espacios de reflexión que nos permitan reconocernos, pensar quiénes somos, qué sentimos, qué nos gusta y nos asusta” señaló secretaria Académica del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), Gloria Careaga Pérez.

    En su participación ayer sábado en el seminario Perspectiva de género, organizado por el Centro de Estudios de la Mujer de la Escuela Nacional de Trabajo Social, la psicóloga consideró: “esto, también nos permitirá liberarnos respecto de nuestra propia sexualidad, entender a los demás y romper con los rumores en torno a lo que experimentamos”.

    Durante la conferencia Género y Sexualidad, la especialista en diversidad sexual señaló que “la sexualidad es un producto social; un ejercicio que se enmarca en los derechos de las personas; una práctica libre de violencia, coerción y discriminación, y por tanto debe presentarse en un contexto de libertad y respeto”.

    Luego de indicar que la sexualidad no es lo más importante de nuestra vida dijo que en los últimos tiempos se ha tomado (la sexualidad) como resultado de un proceso histórico en donde el sistema social y las características culturales tienen un impacto importante en su determinación.

    Agregó que aunque en los últimos años la sexualidad ha ocupado un lugar central en la vida de las personas, aún no es vista como una práctica que se pretende liberar, más bien se considera una preocupación social.

    Por ello, “no debería ser lo más importante para nosotros”, pues a pesar de ser una sociedad avanzada, de toda la modernidad y liberalidad en que vivimos, todavía tenemos una concepción muy limitada de la sexualidad.

    Al respecto, indicó que aún se piensa que la sexualidad se practica dentro del matrimonio, en la noche, en la cama y con fines reproductivos, pero eso es un error el cual esta reforzado por los programas de educación sexual que sólo hablan de los órganos reproductivos y de las enfermedades de transmisión sexual.

    Finalmente, la sexualidad, que su fin último es el placer y no la reproducción, no se aprende en los libros, es necesario enfrentarse a ella y a sus expresiones, lo cual no quiere decir que se debe probar de todo, sino conocer cuál es el marco ético que regula nuestra vida sexual.

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