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comunicación e información de la mujer lunes 4 de junio del 2001 |
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Dadas las graves implicaciones de la violencia hacia las mujeres, que se extiende del hogar al trabajo y a los medios de comunicación, las instituciones oficiales y de servicios no pueden seguir evadiendo su responsabilidad para su combate, sostuvo la funcionaria de salud, durante su participación en el Simposio 2001: “Violencia de Género, Salud y Derechos en las Américas”. Mencionó que América Latina y el Caribe están reconocidas por el Banco Mundial como una de las regiones más violentas del mundo. En 1990, la región tuvo una tasa de 22.9 homicidios por cada 100 mil habitantes; más del doble del promedio mundial, que ascendió a 10.7. Para 1994, esta tasa aumentó a 28.4, lo que significó un incremento de más del 44 por ciento en tan sólo 10 años. En ese año, México, reportó una tasa de 17.8 homicidios por 100 mil habitantes, ubicándose muy por arriba de la media mundial. Dijo que las implicaciones que tiene la violencia doméstica sobre la salud física y mental de las mujeres son considerables. De acuerdo con Peter Piot, director de Onusida, la violencia y discriminación de género en los sistemas de atención a la salud, están acelerando la expansión de la epidemia del VIH/Sida en el mundo y colocan a las jóvenes en el más alto riesgo de contraer el virus. Por tratarse de un problema en el que están implicadas la salud, la ley, el aparato de justicia, la sociedad, e instituciones de diversa tanto públicas como privadas, la respuesta a este problema debe darse de manera concertada, multisectorial y multidisciplinaria, expuso. Precisó que en México la sociedad civil organizada, particularmente las organizaciones de mujeres, han realizado un esfuerzo muy importante para combatir la violencia; dentro del gobierno también se han iniciado esfuerzos al interior de distintas dependencias. Ejemplo de ello es que en 1999, la Comisión Nacional de la Mujer --hoy Instituto Nacional de las Mujeres (INM)-- lanzó una iniciativa con esta visión multisectorial y multidisciplinaria: el Programa Nacional contra la Violencia Intrafamiliar, (Pronavi). Sin embargo, Rico reconoció que dentro del sector salud todavía no existe una respuesta comprometida, dado que se ha mostrado tradicionalmente una enorme resistencia a atender el problema de la violencia doméstica limitándose, en el mejor de los casos, a tratar el daño físico en los servicios de urgencia de los centros hospitalarios, argumentando que se trata de un asunto privado o de delitos fuera de su responsabilidad. En lo que se refiere al sector salud y a los esfuerzos multisectoriales y multidisciplinarios para combatir la violencia doméstica, se emitió la Norma Oficial para la Atención de la Violencia Familiar, publicada en el Diario Oficial de la Federación en el año 2000, que busca identificar la violencia que surge en el hogar y notificar a las autoridades competentes para el castigo de este delito, señaló. Rico Galindo, informó que la reforma del sector salud puesta en marcha recientemente, carece de una visión de género, por lo que estimó imprescindible analizarla desde este concepto y en particular, plantear sus implicaciones en la atención de problemas como la violencia doméstica. Según un estudio sobre costos económicos de la violencia doméstica en cinco países de América Latina, en 1997, México perdió 12.3 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) debido a la violencia doméstica.
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