comunicación e información de la mujer
miércoles 6 de junio del 2001

  • Atención sicológica en casos de abuso sexual, es mayor en mujeres

  • Violencia sexual afecta salud reproductiva de jóvenes en Venezuela

    Cancún, México, 6 de junio, 2001 (CIMAC).- Para abordar de forma integral el tema de la salud sexual y reproductiva adolescente es necesario considerar, además de los embarazos y las Enfermedades de Transmisión Sexual, también a la violencia sexual y doméstica que afectan a un amplio sector de jóvenes directa o indirectamente, señaló Manuel Mireles Muchacho, coordinador y promotor de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa Juvenil).

    Durante su participación en el Simposio 2001: “Violencia de Género, Salud y Derechos en las Américas”, que se celebra en Cancún, el también facilitador de talleres sobre sexualidad, destacó la situación que vive Venezuela, en donde del total de niñas y niños retenidos por el Instituto Nacional de Atención al Menor (Inam) en 1997 por causa de abandono, el 17.39 por ciento habían sido víctimas de abuso o explotación sexual.

    Mireles señaló que de la población de infantes y jóvenes que entre 1986 y1994 recibieron atención sicológica en por hechos de abuso sexual, 83,57 por ciento eran del sexo femenino y el 16,46 por ciento del sexo masculino.

    Además una investigación realizada en 1994 por FUNDA-ICI Y CISFEM, en convenio con el Fondo de Naciones para la Infancia (Unicef) indica que en Venezuela existían para ese momento 40 mil casos de niños y adolescentes en situación de prostitución.

    Aunque es cierto que las mujeres son las más afectadas cuando se habla de violencia sexual y doméstica, es necesario generar programas educativos con alternativas eficaces que incluyan también a los hombres, dijo.

    "Los hombres tenemos y queremos participar en la construcción de soluciones conjuntas. Los hombres jóvenes no queremos repetir con nuestras parejas y en nuestras futuras familias situaciones de las que nosotros mismos hemos sido víctimas en nuestros hogares; además, como los datos lo han evidenciado, los varones también podemos ser objeto de abuso sexual", indicó.

    Consideró necesario incluir la perspectiva de los y las jóvenes en el diseño del trabajo de promoción de la salud sexual y reproductiva para que redunde en beneficios para ese sector de la población venezolana.

    Mireles Muchacho dijo que de 1995 a 1997, el programa de Educación Sexual Comunitaria de Avesa desarrolló un proyecto para la Promoción de Salud Sexual y Reproductiva de la población Adolescente de la Parroquia San José de Caracas, mismo que contó con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

    A través de este programa, destacó que las y los jóvenes reconocieron que la violencia de género es parte de la vida cotidiana, y que las actitudes machistas como hacer prohibiciones a la novia o la división injusta de las tareas, son indicios de la cómo la violencia se arraiga en las relaciones entre hombres y mujeres.

    Luego de explicar que el ejercicio de la sexualidad genital de las y los jóvenes se inicia antes de la compresión y asimilación de los cambios corporales y mentales y de la obtención de información suficiente, recalcó que es preciso orientarlos en el valor y ejercicio de sus derechos para fomentar un estado de equilibrio entre los géneros.

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