comunicación e información de la mujer
lunes 18 de junio del 2001

  • La violencia sexual, forma más común de tortura

  • Las mujeres más vulnerables a la tortura: relator especial de la ONU

    México DF, 18 de junio, 2001 (Mónica Chavarría CIMAC).- Las mujeres suelen ser más vulnerables a la tortura, a las penas crueles, tratos inhumanos y degradantes, siendo común la violencia sexual, afirmó el relator especial contra la tortura de la ONU, Nigel Rodley.

    El también catedrático de derecho por la Universidad de Essex, en Inglaterra, indicó que además de las usuales formas de maltrato hacia las mujeres, ellas sufren violaciones, amenazas de actos sexuales violentos, fecundaciones forzadas y otros abusos de carácter sexual.

    En un informe previo al “Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura” - a realizarse el 26 de junio próximo-, Rodley dijo que a pesar de que los hombres pueden ser también objeto de tortura sexuales, esta práctica principalmente se dirige contra las mujeres.

    La violencia sexual contra las mujeres es considerada tortura, de acuerdo al artículo primero de la Convención contra la Tortura. Lo cataloga así cuando el abuso sexual está intencionalmente dirigido a infligir sufrimiento, humillar y destrozar la integridad física y mental de la persona, y cuando ocurre por una razones claramente discriminatorias, con base en el sexo de la persona.

    Aseguró que “la tortura sexual daña el cuerpo y la mente de la mujer, perjudica su identidad sexual, y provoca rechazo social, estigmatizando a las mujeres y creando sufrimiento no sólo para ellas, sino también para sus familias”.

    Por otro lado, denunció, persiste la tortura hacia las mujeres por la policía, soldados y otros oficiales en países de todo el mundo, especialmente cuando se encuentran bajo custodia o en situaciones de conflicto armado. Indicó que en muchos países, los actos de violencia sexual cometidos por agentes oficiales son un método común de tortura o tratamientos inhumanos utilizados contra las mujeres.

    Señaló que la tortura bajo custodia es una violación particularmente grave de los derechos humanos, ya que el Estado tiene responsabilidad sobre las personas privadas de su libertad. En este sentido, señaló que varios estudios muestran que casi todas las presas políticas son sometidas a tortura sexual.

    Sin embargo, los casos de tortura sexual en por lo menos 20 países no son investigados por las autoridades, según arrojó una investigación realizada el año pasado por organizaciones no gubernamentales.

    Por otra parte, el informe de Rodley señala que en cada conflicto armado ocurrido en el último siglo, las mujeres han sido seleccionadas para la tortura, y sometidas a violencia sexual por los miembros de los grupos armados.

    Sin embargo, este tipo de violencia no se denuncia por miedo y vergüenza, por lo que los torturadores difícilmente reciben castigo por este delito.

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