comunicación e información de la mujer
jueves 1° de marzo del 2001

  • Las políticas económicas ha afectado principalmente a la población femenina

  • El trabajo doméstico, uno de los mayores obstáculos para el avance de las mujeres

    México DF, 1° de marzo, 2001 (Román González CIMAC).- La asignación casi exclusiva de las mujeres al trabajo doméstico, sumado a los precarios servicios de apoyo al mismo, incluyendo el cuidado de las hijas e hijos y de los enfermos, sigue constituyendo uno de los mayores obstáculos para el ejercicio de su ciudadanía, afirmó Patricia Olamendi Torres.

    Asimismo, la integrante de la Contraloría Social del Programa Nacional de Mujer (Pronam), señaló que el Estado ha asignado un papel de mujer-madre, que “nos convierte, en la práctica, en las únicas responsables del hogar y de los hijos, por lo que el ejercicio de la maternidad es una causa que disminuye las opciones y oportunidades de las mujeres”.

    Indicó que los efectos de la política económica han agudizado las condiciones de precariedad de los empleos que ocupan la población femenina, el cual no ha ido acompañado de la protección y la seguridad social que solía contener el empleo en México, ampliando con ello el fenómeno de la feminización de la pobreza.

    Además, apuntó que el mundo laboral de las mujeres refleja un panorama incierto, caracterizado por la inestabilidad, la incertidumbre y la pérdida de derechos, que se manifiesta en desigualdad salarial, discriminación en la contratación y el ascenso, violencia sexual en las relaciones laborales, así como el acceso a la propiedad de la tierra, entre otros.

    En este sentido, Olamendi Torres consideró que la lucha de las mujeres mexicanas, aunque de manera limitada, ha puesto en el centro de debate la urgencia de humanizar la economía, sobre la base de la necesaria integración de una política económica con un gran contenido social.

    Igualmente, agregó, el movimiento de mujeres en México ha logrado colocar en la agenda del Estado, temas como el reconocimiento de los derechos humanos, la participación de la sociedad civil en la formulación de políticas públicas, el reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos.

    Hizo un llamado a la LVIII Legislatura, para que plasme en la Constitución Política el principio de no discriminación. “Así como rechazamos y prohibimos la esclavitud, debemos garantizar a todas y todos el disfrute pleno de todos los derechos”, concluyó.

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