comunicación e información de la mujer
jueves 1° de marzo del 2001

  • Aún sin reconocerse el trabajo en el hogar: Ann Cooper

  • La economía doméstica, desvalorizada en la economía de mercado

    México DF, 1° de marzo, 2001 (Román González CIMAC).- Sinónimos de la palabra economía, como prudencia, administración, etcétera, tienen relación con el hecho de la experiencia cotidiana, que la mayoría de las mujeres saben cómo economizar, cómo hacer rendir el dinero y cómo reducir gastos, explicó Jennifer Ann Cooper de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    Hoy en día, agregó, la palabra economía mantiene una cierta vinculación con su origen griego oikos, casa, y se refiere a la economía doméstica, la administración del hogar y la actividad doméstica.

    Sin embargo, apuntó Ann Cooper, la ciencia económica convencional ignora esta economía doméstica de la reproducción o, en el mejor de los casos, la considera como un hecho dado, porque la economía es una ciencia que trata los fenómenos desde el punto de vista del precio, desde el mercado.

    v Para ella existen dos tipos de economías, la doméstica y la economía de mercado. La primera no es valorizada en la teoría económica convencional, ya que solamente los bienes y servicios que pasan por el mercado son considerados una actividad económica y esto implica que, en las cuentas nacionales, sólo estén los bienes y servicios que tienen precio.

    Consideró que la desvalorización del trabajo doméstico tiene su expresión en la economía de mercado, en la que las mujeres asalariadas reciben salarios menores que los hombres.

    Se argumenta, agregó, entonces, que el trabajo de las mujeres que socializan y educan a sus hijas e hijos, no tiene valor. Sin embargo, organizaciones sin fines de lucro como las Iglesias, están dentro de los servicios productivos en las cuentas nacionales, al igual que los terapeutas.

    Sobre esto, dijo que un bebé que ha nacido mediante la nueva tecnología -in vitro-, o por la implantación de óvulos, o un niño educado en una institución son “productos. En el laboratorio o en la escuela los encargados de estas actividades son considerados trabajadores económicamente activos.

    En este sentido, aseveró, “una madre, que diariamente se ocupa gratis de estas actividades, es nada más ‘una ama de casa inactiva’ en los censos económicos”.

    Definió que el problema es que las teorías económicas, son sexistas, no es que sean masculinas. Sexistas en el sentido de que existe un sesgo por género en las categorías teóricas utilizadas, y en los supuestos de los modelos que justifica y perpetúa la condición de subordinación de la mujeres en la sociedad y en la economía.

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