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comunicación e información de la mujer sábado 24 de marzo del 2001 |
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En Oaxaca, la costumbre data de finales del siglo XIX cuando comenzó la celebración en los atrios de las iglesias y se cree que lo más probable es que hayan empezado en los templos de San Francisco y la Merced. Es una fiesta en la que las mujeres de las iglesias, edificios públicos y hasta oficinas de la iniciativa privada y todos los niveles de educación preparan agua de diversos sabores que ofrecen de manera gratuita. Es tradicional que las 11 horas de cada Cuarto Viernes de Cuaresma la actividad se suspenda, las marimbas y conjuntos musicales toquen todo tipo de música y los transeúntes pasen de uno en uno para saborear las tradicionales aguas frescas de horchata con tuna, chía, chilacayota, limón raspado, melón, sandía, mango, tamarindo y más recientemente se incluye el tejate (una bebida tradicional a base de maíz y cacao) y hasta nieve... en fin, de todas las frutas. Según el historiador Andrés Portillo en su obra “Oaxaca en el Centenario de la Independencia Nacional, 1910” esta tradición de los Viernes de Cuaresma --que no del Llano, aclara-- inició en el templo de San Matías Jalatlaco, donde se da culto a Jesús Nazareno, un edificio que data del siglo XVI. “Desde tiempo inmemorial, los devotos solían reunirse cada Viernes de Cuaresma para practicar el Vía Crusis, la ceremonia que tenía lugar muy de mañana, para contar con una mayor asistencia de los vecinos trabajadores que en dicho barrio se han dedicado a la curtiduría”, actividad que por cierto ha desaparecido. Después del Vía Crusis, los circunstantes iban a saborear los antojitos que se vendían en torno al templo, donde también se ofrecían claveles, rosas, alhelíes y otros aromas cortadas de madrugada en los jardines de Xochimilco, de la Trinidad y de Cuatro Caminos. En la actualidad esa convivencia matinal de los Viernes de Cuaresma, reúne a las estudiantes de preparatoria y carreras profesionales en el Paseo Juárez, quienes reciben flores que ahora se compran y se elige a una reina. Pero el Cuarto Viernes de Cuaresma, según los historiadores, recuerda el pasaje bíblico de San Juan, en el que Jesús cansado del camino pidió a una mujer samaritana que le diera agua del pozo. Pero la mujer Samaritana respondió: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy Samaritana?... Y más adelante, Jesús le dijo: Cualquiera que bebe de esta agua, tendrá otra vez sed; pero quien bebiera del agua que yo le daré jamás volverá a tener sed. Ese pasaje originó lo que hoy se conoce como La Samaritana, donde las mujeres, principalmente, preparan al filo de las doce del día y hasta con representaciones religiosas o con vistosos vestidos típicos, como la China Oaxaqueña o las Tehuanas, los “puestos” que son adornados con flores de gubambilia, cañas verdes en forma de arcos, para ofrecer las aguas frescas en ollas de barro. La fiesta de la Samaritana es hoy también pretexto para recordar a la horchatera oaxaqueña Casilda Flores y su hija “La Chatita”, quienes dieron fama internacional a la horchata oaxaqueña desde su modesto puesto en el mercado.
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