comunicación e información de la mujer
miércoles 24 de mayo del 2001

  • El 40% de los homicidios en el DF, son consecuencia de violencia conyugal

  • Alternativas de desarrollo personal, para mujeres violentadas

    México DF, 24 de mayo, 2001 (Mónica Chavarría CIMAC).- Reconocer que se puede vivir sin violencia y que hay alternativas de desarrollo personal y familiar, es uno de los mayores logros que tienen las mujeres que han padecido algún tipo de violencia y decidieron romper con ella, afirmó la especialista Ana Lilia Guerrero Viloria, del Programa de Atención Integral a Víctimas y Sobrevivientes de Agresión Sexual, de la Facultad de Psicología, en la UNAM.

    Luego de que existen estudios que señalan que el 40 por ciento de los homicidios en el Distrito Federal se atribuyen a la violencia conyugal y el 25 por ciento a la agresión sexual, la Facultad de Psicología puede ser una opción para atender este grave problema, ya que brinda atención integral a personas que reciben algún tipo de violencia.

    Al respecto, Guerrero Viloria indicó que el Programa de Atención Integral a Víctimas y Sobrevivientes de Agresión Sexual tiene cuatro modelos de atención, de acuerdo con la problemática que presentan los pacientes: el dirigido a personas adultas víctimas de violación; el que atiende abuso sexual en la infancia, el dirigido a los sobrevivientes de agresión sexual y el que atiende únicamente a mujeres, víctimas de violencia doméstica.

    La psicóloga Guerrero Viloria señaló que la atención integral modifica el estilo de vida de las y los pacientes, ya que se dan cuenta de que la violencia no es una norma cotidiana, y que más bien se refiere a modelos patriarcales de sometimiento de los hombres hacia las mujeres.

    Este fenómeno, de la violencia, se sintomatiza y llega a destruir a las personas, pues en general la persona agredida tiende a deprimirse y aislarse de la familia, y ello deriva, por ejemplo, en enfermedades del estómago, así como dolores musculares y de cabeza.

    La especialista indicó que las personas que asisten al programa, que son mayormente mujeres --pues la violencia que se ejerce sobre los hombres es menos denunciada y menos atendida --, sufren un cambio radical de vida, ya que encuentran opciones de vida para ellas y su familia.

    El proceso de atención integral consta de 10 a 20 semanas de acuerdo con el problema de la víctima. Así, por ejemplo, para atender la violencia doméstica se forman grupos de reflexión por 13 sesiones.

    Para la psicóloga Guerrero Viloria la experiencia vivida en el Programa de Atención Integral a Víctimas y Sobrevivientes de Agresión Sexual, el cual funciona desde 1994 y cuenta con sólo ocho especialistas, ha sido muy rica y satisfactoria, pues si bien hay víctimas que superan rápido las secuelas de la violencia, hay otras que tardan más o, bien, que desisten del proceso. Sin embargo, agregó, en general encuentran recursos para el bienestar de su futuro.

    Guerrero Viloria enfatizó que mientras continúe la cultura del sometimiento, la violencia en todas sus expresiones continuará y de ahí la urgencia de encontrar métodos de prevención.

    A propósito de erradicar esta problemática, se realizará el Simposio 2001: Violencia de género, Salud y Derechos de las Américas, del cuatro al siete de junio, en la ciudad de Cancún, el cual está patrocinado por Organismos de las Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre otras.

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