comunicación e información de la mujer
jueves 31 de mayo del 2001

  • EL GDF buscará alternativas para mejorar la calidad de vida de la población capitalina

  • La pobreza familiar, una de las causas de violencia doméstica: DIF

    México DF, 31 de mayo, 2001 (Miriam Ruiz CIMAC).- La falta de recursos económicos en las familias, así como las condiciones adversas para el cuidado de sus integrantes, son detonantes de la violencia doméstica, tanto para las mujeres como para los menores y personas mayores, consideró la funcionaria de sistema de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) capitalino, Magdalena Sánchez Rocha.

    Aunque lo anterior no se aplica en todos los casos, las nuevas investigaciones del DIF sobre maltrato infantil establecen que el descuido a las y los integrantes de la unidad familiar responden a condiciones precarias de tiempo y dinero, más que a una falta de interés, explicó en entrevista la directora de Protección a la Niñez y la Familia del DIF-DF.

    Por lo que en esta administración --encabezada por Andrés Manuel López Obrador-- se buscarán mejores condiciones económicas y de bienestar para la población capitalina, que la mayor parte de ella sufre de empobrecimiento, falta de vivienda y de seguridad.

    En entrevista, antes del foro “El trabajo voluntario surge de la familia”, organizado por el DIF-DF, la ONU y agrupaciones civiles, Magdalena Sánchez Rocha explicó que los tres proyectos principales para su institución son la entrega de desayunos escolares, becas para personas discapacitadas y 16 mil 666 becas mensuales para niñas y niños en situaciones difíciles.

    Un estudio del año 2000 del DIF-DF sobre menores trabajadores y de calle en la ciudad de México reveló que la cohesión de los vínculos familiares favorecen o cancelan el desarrollo de niñas y niños, siendo la niñez callejera el ejemplo extremo de la ruptura de cualquier vínculo familiar.

    Asimismo, indica que las familias colaterales (en las que viven con abuelos y otros parientes) y las compuestas por un padrastro, madrastra y nuevos hijos, calificadas por la investigadora Teresa Incháustegui como “familias cenicientas” propicia que las y los adolescentes trabajen largas jornadas para asegurar su sustento.

    Mientras que en las familias nucleares o uniparentales, los ingresos del menor que trabaja, en muchas ocasiones puede ser usado en diversiones o ropa y sus jornadas son más cortas.

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