Los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) reunidos en Doha, Qatar, establecieron que los acuerdos internacionales sobre propiedad intelectual "no debe impedir que los países miembros tomen medidas para proteger la salud pública".
La declaración de la reunión ministerial de la OMC se dio hoy en torno al llamado Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS, en sus siglas en inglés), que desde 1996 ha regido, entre otras cosas, el comercio de medicamentos.
La declaración reivindica la demanda de decenas de organizaciones no gubernamentales y países pobres de tener acceso a medicinas genéricas para enfrentar enfermedades, ya que datos de Médicos sin Fronteras indican que casi dos mil millones de personas en el mundo no tienen acceso a las medicinas.
El domingo, el secretario de Economía de México, Luis Ernesto Derbez, informó que había un "progreso considerable" en las pláticas, y que el nuevo borrador que se había preparado era casi el final. La importancia de este tema reside en el apoyo de los llamados "países menos desarrollados" a una nueva ronda de negociaciones en la OMC.
La exigencia de 60 países en vías de desarrollo se centraba en que la OMC declarara que "no hay nada en el acuerdo TRIPS que impida a lo Estados miembros tomar medidas para proteger la salud pública". Esta propuesta estaba avalada por decenas de ONG, entre ellas Médicos sin Fronteras y Oxfam.
El borrador aprobado integra estas exigencias, e incluye el derecho de los gobiernos a dar las licencias que ellos estimen para la fabricación de medicamentos.
Asimismo, la declaración incluye el reconocimiento a la dificultad a la que se enfrentan los países que tienen "insuficiencias en su capacidad de manufactura en el sector farmacéutico, mandata al consejo del TRIPS a "encontrar una solución expedita" a este problema.
Este acuerdo se da después de que varios países optaron por tomar medidas unilaterales respecto a la importación y producción de medicamentos.
En 1996 Brasil promulgó una ley que estipula que si las firmas extranjeras no producen localmente las medicinas a los tres años pierden su patente en Brasil, y que la industria local puede violar las patentes en situaciones de "interés público".
En 1997, el gobierno sudafricano aprobó la llamada Ley del Medicamento, que permitía el uso de genéricos para combatir el Sida. Estos dos hechos suscitaron demandas tanto de empresas farmacéuticas como del gobierno de Estados Unidos, las cuales fueron retiradas precisamente este año.
A raíz de los ataques terroristas en Estados Unidos, el 18 de octubre de 2001 el gobierno canadiense decidió saltarse la patente ostentada por Bayer sobre el Ciprofloxacino, un antibiótico utilizado para tratar el ántrax. Este hecho es importante porque el gobierno canadiense se había opuesto fuertemente a modificar el acuerdo sobre patentes.